León es la segunda provincia, después de Valladolid, en solicitudes de adopción internacional con 81 nuevos expedientes

Libros de familia sin fronteras

En un año casi se duplican las peticiones de leoneses para adoptar en países extranjeros

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Ana Gaitero - león
León

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A Marta Sui le gusta oir el cuento d e Sui Ping, una niña a la que su padre y su madre fueron a buscar al Lejano Oriente, a una provincia de China llamada Lian Yan cuando cumplió los 15 meses. Se conocieron en un lugar donde «juntan» a niños y niñas con sus familias, aunque sus papás nunca llegaron a conocer el lugar dónde ella descubrió las primeras experiencias de su vida y no saben las que le gustaron y las que no. Juan Carlos y María José no fueron antes a buscarla porque tuvieron que hablar con mucha gente, contestar preguntas de cómo eran, dónde trabajaban, la edad que tenían y escribir muchos papeles para encontrarla. Eso les llevó 14 meses y preparar el largo viaje en avión, que dura 19 horas, otro mes más. El primer día, cuando se encontraron, su padre y su madre le parecieron muy raros y lloraba porque los notaba extraños. Sobre todo él, porque Sui Ping nunca había visto a un hombre. En el orfanato era siempre una voz y una imagen de mujer quien le hablaba y cambiaba los pañales, también a la hora de comer sólo veía a mujeres. Pero tampoco se parecían mucho a su madre, sobre todo en los ojos y en el pelo, enseguida se dio de cuenta de la diferencia entre rizado y liso, aunque aún no conocía estas palabras. Al día siguiente, después de su primera noche en la cuna del hotel, ya les miraba con cierta curiosidad y, cuando se subieron al autobús para hacerse unas fotos intentaba jugar picando sobre el cristal de la ventana. Enseguida sintió que ellos también parecían más felices. Luego viajaron a Pekín, la capital de China, donde pusieron sus fotos sobre un papel; luego subieron a un avión y volaron durante 19 horas hasta llegar a España. El cuento de Sui Ping es la historia de Marta Sui, una niña de cuatro años que vive en León y habla castellano aunque las palabras que oyó durante los primeros quince meses de su vida sonaban de una manera totalmente distinta. Marta Sui va cada día al colegio, le gusta comer en el comedor, juega en el parque y ve crecer a su hermana Eva al mismo tiempo que ella se «hace mayor» y encaja las nuevas hazañas de la pequeña, como gatear y balbucear sus primeras primeras palabras. Es una de las cincuenta niñas leonesas nacidas en China , aunque en el último ya ha llegado a León el primer niño procedente del país de la Gran Muralla. La adopción internacional es un fenómeno en ascenso en la sociedad leonesa en la que el año pasado casi se duplican las peticiones respecto al 2003. De las 47 solicitudes tramitadas ese año -llegaron 28 niños y niñas- se pasó a 81 durante el 2004, lo que hace prever que en el período 2005-2006 se bata el récord de niños y niñas adoptados en países extranjeros, dado que los trámites se prolongan de media durante dos años. Más de la mitad de los 331 niños y niñas que llegaron con sus familias el año pasado a la comunidad de Castilla y León proceden de China y una tercera parte de Rusia. La razón es muy sencilla: China es el país «más transparente» según las familias adoptantes, y el que «más facilidades dada», según el servicio de Atención a la Infancia de la Junta. Tanto en Rusia como en China la adopción es plena, es decir, los adoptados entran en España como hijos de pleno derecho, tras ser inscritos en el Registro Civil Central a través del consulado español en Pekín o en Shangai. León es la segunda provincia de la comunidad, después de Valladolid y casi a la par de Burgos, en peticiones de adopción internacional. La familias tienen que navegar por Internet incansablemente, asesorarse en entidades fuera de la provincia -en León sólo hay una acreditada- y peregrinar por la burocracia de la adopción.

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