Diario de León

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La aventura de ser padres en Pekín

Una familia leonesa cuenta por qué eligió China para adoptar a su hija después de «bucear» por la situación de varios países y conocer a una asociación especializada

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Ana Gaitero - león
León

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«En adopción internacional hay que ceñirse al momento puntual y al sitio concreto». Al decir esto Juan Carlos Paredes, delegado en León de Andeni, subraya que es tan variada como el número de países en los que se puede formalizar y además puede cambiar de un día para otro como ocurrió en Rumanía, donde «funcionaba muy bien y de repentó se cerró», explica la Gerencia de Servicios Sociales. La mayoría de los países que admiten la adopción -Argentina no tramita expedientes y Armenia sólo por orden gubernativa- se rigen por el convenio de La Haya y sólo unos pocos tienen protocolos, como Bolivia, Filipinas, Perú y Colombia. Pero ni siquiera esto garantiza que se pueda hacer la adopción. Por ejemplo Perú es otro de los países que actualmente tienen cerrada la adopción y en la misma situación están Guatemala, Haiti, Bielorrusia, Paraguay y Nicaragua. Actualmente, la Junta de Castilla y León no aconseja la adopción en Brasil, México, Georgia y Polonia y recomienda el uso de Ecais en Rusia pese a que no es obligatorio. En la República Dominicana «el proceso es muy lento» y en los países árabes no se contempla la adopción porque lo prohibe la religión. Marruecos sólo admite la tutela dativa o kafala . En unos países la adopción es plena -los niños son declarados hijos de la familia adoptante por un juzgado o por la autoridad administrativa del país del que proceden- pero en otros es simple y es necesario formalizar la adopción ante el juzgado español. La adopción simple se da en Portugal, Tailandia, Guatemala, Camerún y Camboya, entre otros. En el caso de la India, los niños llegan a España tutelados y hay que formalizar la adopción ante el juez español, lo mismo que los de Filipinas que entran con una resolución de custodia y los de Venezuela, con acogimiento preadoptivo. Todas estas cuestiones las tiene que ir despejando la familia adoptante que en caso de ser una persona soltera ha de asegurarse de si el país lo permite. En El Salvador tienen preferencia las parejas y en Senegal los solteros han de tener más de 35 años. En Nepal, se permite adoptar a mujeres solteras sin hijos y con edades comprendidas entre 35 y 55 años. En muchos casos influyen las preferencias personales por ciertas culturas o países. María José y Juan Carlos, dos leoneses que iniciaron los trámites para una adopción el 24 de julio del 2000 tuvieron que «desbrozar» toda esta información y mucha más antes de decidirse por China, donde la adopción es plena y la administración «es la más transparente y clara con independencia de que uno pueda estar en desacuerdo con lo que hace», subraya la pareja leonesa. El 8 de marzo de 2002 se encontraron con su hija, Marta Sui, en una oficina especial de Guan Sú (Cantón). Los plazos, más cortos, y el «ejemplo» de Ángel, de Salamanca, presidente de Andeni en Castilla y León, les ayudaron a decantarse por China y descartar Rusia, Rumanía e India. Otro factor a favor de Pekín es que este país no exige la intervención de una entidad acreditada colaboradora. La rapidez anima también a las familias que optan por Ucrania -amigosdeucrania.org- pese al «inconveniente» de que hay que contar con «facilitador» en el país y «acertar con esa persona». El facilitador cobra un precio, busca hotel, orienta, acompaña al orfanato, al juzgado y al pediatra, «hay que arriesgarse y confiar». En China es el Estado el que organiza todo el proceso y no es necesario «inflar» los informes médicos, como en la ex república soviética, por no estar permitida la adopción de niños sanos. «En China ves lo que ellos quieren que veas; todo está muy organizado y controlado y siempre tienes al guía contigo», reconoce Juan Carlos Paredes. La vergüenza de ver reflejado en los medios de comunicación internacionales el abandono de las niñas en los orfanatos -la preferencia cultural por el varón unida a la política del hijo único provoca que muchas familias abandonen a su primogénita- hizo organizar un sistema de adopciones que hoy en día es valorado por las familias y la administración como uno de los más eficaces. Los niños son inscritos en el registro consular de Pekín o Shangai y salen del país como hijos de la pareja, aunque con un pasaporte provisional chino. Sobre el impacto del primer momento, Juan Carlos y María José advierten a futuros adoptantes: «Olvidaos de que se vaya a arrojar en vuestros brazos, sois unos perfectos desconocidos que hablais una lengua que no han oido nunca, que teneis unos rasgos físicos que nunca han visto; para los niños es una situación traumática». La espera es un embarazo burocrático, en el cual también se implican muchas emociones. María José y Juan Carlos tienen la experiencia del nacimiento de una hija biológica, Eva, veinte meses después de la llegada de Marta Sui. «Se dice que cuando estás embarazada eres más sensible, pero esa sensación la tuve más con Marta. Cuando nació Eva muchas cosas me recordaban a Marta. Las situaciones no eran las mismas pero las emociones sí», apostilla. Ahora, «las dos son iguales y duelen lo mismo: Marta es la mayor y Eva es la

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