La Policía busca a los terroristas en las provincias del norte de Madrid

La policía acordona la calle madrileña donde estalló una bomba de ETA
Efectivos de los servicios de Información y unidades de Seguridad Ciudadana de la Policía peinan desde la tarde del miércoles varias provincias al norte de la Comunidad de Madrid en busca del comando itinerante que aparcó la furgoneta-bomba cargada con un caja de 20 kilos de explosivos que estalló en la confluencia de las calles Alcalá y Rufino González. La tesis de los investigadores es que ETA carece de una infraestructura estable en Madrid, pero ha logrado poner en marcha una red de escondrijos (en pensiones y hostales) en las provincias cercanas, sobre todo en Guadalajara, Ávila, Segovia e, incluso, Burgos. Mandos de la lucha antiterrorista desvelaron ayer que «desde hace semanas» (con posterioridad al atentado de ETA en Ifema el 9 de febrero) los agentes siguen una pista surgida en Ávila y que lleva a una pareja (quizás un hombre y mujer) de supuestos activistas, que sin embargo no han podido ser localizados. La pista abulense -sostienen los analistas- explicaría que los terroristas robaran el martes por la noche la furgoneta en San Lorenzo del Escorial, una localidad en la que ETA no había actuado nunca antes, pero que está a medio camino entre Ávila y Madrid por la autovía A-6 (carretera de La Coruña). Los agentes, que todavía escudriñan las cintas de las cámaras de seguridad cercanas al lugar de la explosión, cuentan ya con varios testigos que han descrito a las dos personas que el miércoles pasadas las 7.00 horas de la mañana abandonaron la furgoneta Renault Express . Los funcionarios, que confían en que «en breve» tendrán la identidad de los dos terroristas, no descartan que ambos estén también relacionados con el atentado de la Feria de Muestras horas antes de que comenzara Arco. En aquella acción los activistas robaron el coche bomba en Guadalajara un día antes de la explosión.