De la Vega dice que el Ejecutivo se guarda información «intransferible» por seguridad
El Gobierno mantiene invariable su estrategia terrorista pese a los atentados Una pareja de policías habló con los etarras antes del atentado pero no les pidió la documentación Otra bomba en la estación
Conde Pumpido niega que actuase como interlocutor del Gobierno ante ETA
Conde Pumpido responde a las preguntas de la prensa en Santiago
Ni la detención y posterior puesta en libertad bajo fianza de Arnaldo Otegi ni los atentados de ETA de los últimos días han variado un ápice la postura que el Gobierno mantiene ante el hipotético comienzo de una nueva etapa que culmine con el fin de la violencia. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, volvió a hablar este viernes de la posibilidad de que el Ejecutivo inicie «una aproximación al proceso de paz» si antes cesa el ruido de las armas, pero negó que se haya establecido ya contacto de ningún tipo con la banda criminal. José Luis Rodríguez Zapatero está decidido a mantener firme la nueva política antiterrorista refrendada por el Congreso -con la oposición del PP- pese a la reaparición de ETA en Madrid y a la peripecia de Arnaldo Otegi, encarcelado como presunto dirigente de la banda y excarcelado apenas 48 horas después tras el pago de una voluminosa fianza de 400.000 euros. De la Vega añadió que las conjeturas sobre esa hipótesis no impedirá que continúe la acción de la Justicia y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad puesto que «el Estado de Derecho va a seguir funcionando». No quiso opinar sobre la declaración judicial de Otegi, quien se presentó como un interlocutor reconocido por Rodríguez Zapatero y preguntó si el fiscal general del Estado conocía que iba a ser encarcelado. Fernández de la Vega recordó que el gabinete socialista ha enviado mensajes públicos al entorno de ETA, entre quienes sitúa a Otegi, y recalcó que Cándido Conde-Pumpido tiene «autonomía completa» porque «ni en este caso ni en ningún otro ha habido instrucciones» en su actuación. Negó que el Ejecutivo haya establecido «ningún tipo de contacto» o haya designado a algún «mensajero» para dialogar con los terroristas. No obstante, explicó que el Gobierno no puede dar toda la información de la que dispone porque tiene responsabilidades «intransferibles» y cuenta con datos que debe administrar con prudencia y responsabilidad porque afectan «a la seguridad del Estado y de los ciudadanos». Pumpido lo niega El fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido, negó ayer que hubiera actuado como interlocutor del Gobierno con ETA y dijo que había sido informado del ingreso en prisión del portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi. Conde Pumpido, que participó en Santiago en la clausura de la Junta General de la Fiscalía Especial Antidroga de España, indicó que el órgano que dirige «ha promovido la acción de la Justicia», solicitando el ingreso en prisión del dirigente vasco. No obstante, el fiscal general del Estado afirmó que no forma parte de su trabajo «intervenir en ningún tipo de negociación». «Ni conozco que exista ni he participado en ningún momento en ningún proceso de negociación» CÁNDIDO CONDE PUMPIDO Fiscal General Una pareja de agentes municipales de la localidad madrileña de Valdemorillo llegó a hablar en la madrugada del pasado miércoles con el hombre y la mujer que formaban el comando de ETA que horas después colocó un coche-bomba en Madrid, informaron a Europa Press fuentes de la investigación. Los agentes locales no llegaron a solicitar la documentación a los etarras y se conformaron con las explicaciones que les ofrecieron. El incidente tuvo lugar alrededor de las tres de la mañana del pasado miércoles, poco después de que sustrajeran la furgoneta en San Lorenzo de El Escorial y cuatro horas antes de que el hombre y la mujer que formaban el comando itinerante de ETA aparcaran la Renault Express con los 20 kilos de cloratita en la calle Rufino González de Madrid, a escasos metros de su confluencia con la calle Alcalá. Los policías locales patrullaban de madrugada en coche cuando en un descampado, situado en el término municipal de Valdemorillo, divisaron una furgoneta aparcada con alguien dentro. Se acercaron y preguntaron a sus ocupantes, un hombre y una mujer, por el motivo de su estancia allí, a lo que los terroristas contestaron que viajaban de noche y se encontraban descansando. Los agentes municipales no solicitaron la documentación a los ocupantes del vehículo para comprobarla. A las 8.45 de la mañana, una voz anónima que decía hablar en nombre de ETA alertó al diario Gara de que en 45 minutos iba a explotar un coche-bomba en la calle Rufino González de Madrid. A las 9.30 se produjo la explosión y comenzaron a conocerse detalles sobre la acción terrorista, entre ellos que el coche-bomba era en realidad una furgoneta de la marca Renault, modelo Express y de color blanco. Los policías municipales de Valdemorillo, al escuchar las noticias, se dirigieron a la Guardia Civil de Valdemorillo para explicar lo que les había sucedido horas antes. En torno a la medianoche del jueves al viernes, una bomba de fabricación casera estalló en la estación de Renfe de la localidad vizcaína de Barakaldo. Varias llamadas recibidas instantes después de los hechos alertaron de que fueron dos las explosiones que se registraron, pero sólo hubo un artefacto explosivo compuesto por una botella con líquido inflamable, probablemente gasolina, reforzado con pólvora.