Ordenador y móvil jubilan utilitario

El Club de Prensa se quedó pequeño para acoger al numeroso público
El plan de modernización, que es parte de un programa que contempla el Plan Nacional de Regadíos y que tiene horizonte del 2008, es en esencia, modificar el sistema de riego tradicional, por regueros, acequias o surcos, a manta, por otro que se denomina a demanda por aspersión; un entramado de tuberías, de miles de kilómetros de tubos. La operación necesita de presupuestos millonarios. Una hectárea, 6.600 euros, precio medio. Para dar cuenta de lo mareante de la inversión, basta con observar el dinero que la Seiasa del Norte había previsto para las 11.000 hectáreas de terreno que los regantes del canal de la margen izquierda del Porma solicitaron modernizar. «Se trata de que el agricultor se pueda permitir el lujo de no estar en el presente en el proceso de riego, tal y como hace ahora», resume Graciliano Palomo, presidente de la Seiasa, que en la explicación del plan observa varias fases. «La modernización permite llevar el agua de forma automatizada hasta donde se quiera». Será el final de la estampa más típica de la época de calor en las vegas leonesas. Habrá un ordenador que regulará el agua de gasto que cada agricultor pida, si quiere, a través del mismo móvil que empleará para poner en marcha un pivo en la finca. No será necesario usar el utilitario que cada regante sólo usa por los caminos de concentración para dar abasto a los frentes de riego que son inversamente proporcionales al reparto de la propiedad. Un botón va a variar la liturgia del regante. Palabra de técnico; nada novelado. Muchos propietarios de las fincas no ven clara esta inversión. «Sólo el 20% de la propiedad está en manos de los agricultores». El debate del Club de Prensa dejó claro que antes o después, no hay otro camino.