Lenny Kravitz se lanza al ruedo

Kravitz durante el concierto que ofreció el pasado lunes en la ciudad portuguesa de Faro
Ha sabido convertir su música en un producto en sí mismo, una mercancía que incluye un impactante estilismo, surgiendo en paralelo a cada nueva entrega discográfica, y una publicitada vida privada que alimenta intermitentemente las revistas del corazón. Lenny Kravitz, el músico norteamericano que revolucionó el concepto del rock contemporáneo añadiéndole elementos soul, hardcore y reggae, dando como resultado un sonido deliberadamente sucio que ascendió como un meteorito por las listas de éxitos, acude esta noche al León Arena para presentar en directo los temas de su séptimo álbum, Baptism. Una cita, enmarcada en una larguísima gira internacional denominada Electric Church, que contará con la actuación como telonero, a partir de las 20.45 horas, del cantante protorriqueño Robi Draco. Un artista, elegido personalmente por Kravitz, que puede presumir de la autoría de temas tan populares como Livin'g la vida loca o She bangs. Pero el plato fuerte comenzará a partir de las 22.00 horas cuando salte al escenario el intérprete neoyorquino a los sones de Minister of Rock'n'Roll, el tema elegido para el inicio de su actuación, una primera descarga sonora, que tendrá continuidad por espacio de dos horas, arropada por 120.000 watios de sonido y más de 380.000 de luz. Un fastuoso espectáculo, que ha sido presentado recientemente en Benidorm y El Algarve, con el que Kravitz repasa una trayectoria artística iniciada en 1989 con la publicación del álbum Let the love rule. El potente sonido de su propuesta, una imagen en la que abundaban los piercings, los tatuajes y las rastas, y su matrimonio con la actriz Lisa Bonet, con quien tuvo una hija, dispararon la popularidad de un compositor e intérprete, que se maneja bien con la batería, el bajo y la guitarra, al que no faltaron propuestas para seguir creciendo en el negocio. Además de sus propios álbumes, como Mama said, Are you gonna go my way?, Circus, Five, Lenny o Greatest hits, del que se vendieron millones de copias, este hijo de norteamericano y bahameña ha producido trabajos para gente como Mick Jagger, Vanessa Paradis, con quien también se le relacionó sentimentalmente, o Madonna, para quien compuso y produjo la escandalosa Justify my love . La lluvia de premios recibidos en todos los rincones del globo, incluyendo cuatro Grammys obtenidos de forma consecutiva, y las ventas millonarias de sus discos han hecho de Lenny Kravitz un artista internacional que ha tenido que afrontar el ligero patinazo dado con su último trabajo. Recibido con frialdad por crítica y público, Baptism contiene un puñado de excelentes canciones diseñadas para triunfar en las emisoras de radio, una supuesta concesión a la comercialidad que no ha sido bien entendida por sus seguidores más puristas. Pese a ello, el éxito, en mayor o menor medida, acompaña cada nuevo movimiento de un músico que ha pasado por derecho propio a la historia del rock and roll. Con un repertorio que incluye temas como Fl y away, Rock and roll is dead, Again, American woman, Dig in, Black velveteen o It ain't over 'til it's over, Lenny Kravitz se ha convertido en una fulgurante estrella de rock que marca tendencia. Tras su criticado planchado de pelo y su fugaz romance con Nicole Kidman, este inspirado Mesías rítmico se «bautizará» en el coso leonés en una ceremonia en la que le acompaña una banda formada por Graig Ross, Jack Daley, George Laks, Cindy Blackman, Harold Todd y Michael Hunter. Una cita histórica para una ciudad poco acostumbrada a recibir artistas internacionales. De momento, Baptism está agotado en todas las tiendas. ««Vivo para la música y sé que con mi música glorifico a Dios» LENNY KRAVITZ, cantante