PP y PSOE pelean por un escaño en Pontevedra que resolverán los 89.000 gallegos en el exterior de la provincia
Fraga depende del voto emigrante para garantizarse el Gobierno de la Xunta

Cuarenta años después de que se terminase el éxodo masivo a América, Galicia se acostó ayer pendiente de lo que hayan hecho los 89.184 emigrantes pontevedres residentes en el extranjero. En las manos de este colectivo, del que el 76% reside en tierras americanas, está el escaño con el que PSOE y BNG podrían formar un gobierno de coalición, con 25 diputados del primero y 13 del segundo, o que puede servirle a Fraga para conseguir su quinta mayoría absoluta consecutiva. En el recuento provisional de Galicia. el PP, pese a ser la fuerza más votada y superar con creces todas las encuestas publicadas en las últimas semanas, sería el derrotado, pues, con 37 actas, le faltaría un parlamentario para que Manuel Fraga sea investi-do presidente en agosto. Pero hasta dentro de ocho días como mínimo y diez como máximo no se sabrá el desenlace. Más suspense y emoción sería imposible de conseguir. Las elecciones ya se han resuelto en el extranjero, donde la votación terminó el pasado sábado. Pero los sobres enviados por los emigrantes en Pontevedra, al igual que en las otras cuatro provincias gallegas, no se abrirán hasta el domingo 26 o el lunes 27. El recuento debe concluir el 30 de junio, aunque todo parece indicar que se puede desencadenar una larga batalla legal. En Pontevedra se esperan 35.000 sobres del extranjero. Galeusca y La Coruña 97 Mientras en las otras tres provincias es muy difícil que cambie el resultado con la emigración, en Pontevedra las diferencias son pequeñas. El PP se quedó a 7.964 votos de su objetivo, sacar once escaños, uno menos de hace cuatro años. En las otras provincias sí alcanzó sus metas, que eran de otros once diputados en La Coruña, ocho en Lugo y otros tantos en Ourense. Ese último escaño de Pontevedra, el vigésimo segundo, se le atribuye provisionalmente al PSOE, pero el PP podría quitárselo, aunque es bastante difícil. Con los datos de las autonómicas del 2001 lo lograría, pero desde entonces los socialistas se han reforzado mucho en la emigración gracias a que presiden el Gobierno central. De hecho, desde la sede central socialista se asegura que «vamos a ganar en la emigración, como en las europeas». En la del Partido Popular se piensa lo contrario. El escaño puede bailar sólo con el voto emigrante, como pasó en La Coruña en el 97, o con la diáspora y las anulaciones, como en las europeas del año pasado.