Diario de León

El Gobierno redujo la alerta terrorista de «grave» a «sustancial» a pesar de la reunión del G-8

Los atentados ponen en entredicho los servicios de inteligencia británicos

Los sistemas de detección preparados tras el 11-S no sirvieron para atajar la amenaza

Tony Blair, durante la rueda de prensa que ofreció ayer al término de la reunión del G8 en Escocia

Tony Blair, durante la rueda de prensa que ofreció ayer al término de la reunión del G8 en Escocia

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El ataque de Al Qaeda a Londres ha puesto en entredicho la efectividad de los servicios de inteligencia británicos en su lucha contra el terrorismo, a pesar de que tanto Tony Blair como el responsable de Interior, Charles Clarke, evitaron centrar las responsabilidades de lo ocurrido sobre el MI6 (inteligencia exterior), el MI5 (interior), los servicios militares de espionaje y el departamento de interceptación de telecomunicaciones (GCHQ). «No tuvimos ninguna información previa a los atentados y por supuesto vamos a analizar con mucha atención todos los elementos en manos de nuestros servicios de inteligencia, para ver si se nos escapó algo. Pero no lo creo. Estos atentados llegaron de la nada», dijo Clarke. Esa «nada» fue identificada ayer por los analistas como jóvenes integristas musulmanes nacidos y en Gran Bretaña y que nunca han salido de las islas, mucho más difíciles de controlar que el tipo de terrorista con el que habitualmente se topan los servicios de inteli-gencia. Estas células se escapan de los controles establecidos tras los atentados del 11 de septiembre, ya que no dependen ni financiera ni técnicamente del exterior ni pueden ser detectados mediante transferencias bancarias, controles de telecomunicaciones o controles de inmigración en puertos o aeropuertos. Es decir, que ni el MI6 ni el es-pionaje militar ni el servicio de interceptación (que en el Reino Unido se apoya en parte buena parte en Echelon, el sistema norteamericano de vigilancia electrónica global que tiene una base en el sur de la isla) pudieron hacer mucho. Pero, ¿y el MI5? Este servicio de inteligencia interior estaba siguiendo de cerca desde hace tiempo a más de mil jóvenes británicos musulmanes, después de detectar que un número cada vez mayor había viajado a Irak para unirse a la insurgencia. Sin embargo, no detectó nada alarmante dentro del país, lo que motivó ayer varias peticiones de una reforma del espionaje que primase el factor humano sobre el tecnológico. La prensa inglesa se preguntaba ayer por qué el Centro de Análisis Terrorista, que agrupa a los servicios de inteligencia tras la reciente reforma de todo el sistema, rebajó el nivel de alerta frente a amenaza terro-rista de «grave» a «sustancial» tras las pasadas elecciones del 5 de mayo, a pesar la reunión del G-8 en Escocia. «La inteligen-cia pensaba que el riesgo era menor. Evidentemente, estaban equivocados», dijo Clarke.

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