«Debemos convertirnos nosotros mismos en un blanco más difícil», reconoce el grupo
El G-8 advierte contra una respuesta desproporcionada a los ataques
Los ocho grandes anuncian mejoras en las normas de seguridad para los trenes y suburbanos
Aunque el primer ministro británico, Tony Blair, aseguró al término de la reunión del G-8 en Gleneagles (Escocia) que «el terrorismo no va a oscurecer lo que hemos venido a hacer», el ataque a Londres sí cambió la agenda de la cumbre: el G-8 emitió ayer un comunicado en el que advirtió contra cualquier tentación de responder de forma desproporcionada a los ataques. «Muchos terroristas aspiran a utilizar la violencia a gran escala, recurriendo incluso a armas de destrucción masiva, pero nuestra respuesta debe seguir siendo proporcionada y respetar nuestros valores democráticos comunes», aseguró el G-8, que hizo un llamamiento para, dijo, «convertirnos nosotros mismos en un blanco más difícil, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, por medio de una mejor seguridad y protección». También hubo referencias a la criticada labor de la policía y los servicios de inteligencia, cuestionados cada vez que se lleva a cabo una matanza como la de Londres o Madrid. «Al igual que ellos, también nosotros debemos operar con flexibilidad e internacionalmente. Las respuestas de los Gobiernos, la policía y los servicios secretos deben estar mejor coordinadas», defendieron. Ferrocarril Los ocho también anunciaron mejoras en las normativas de seguridad para trenes y metros, así como un compromiso para mejorar el intercambio de información entre los servicios secretos. «Trabajaremos para mejorar el intercambio de información sobre el movimiento de terroristas a través de las fronteras internacionales, para evaluar y hacer frente a la amenaza contra la infraestructura de transporte, y para promover las mejores normas de seguridad para el ferrocarril y el metro», señala la declaración de los ocho países más poderosos del planeta, que se mostraron convencidos de que ningún estado caerá en la tentación de ofrecer una respuesta desproporcionada a este tipo de ataques. Además de la primera línea de batalla, mantener limpios los principales objetivos de los terroristas, la estrategia marcada por los ocho países reunidos en Escocia también insiste en la necesidad de prevenir la aparición de nuevas generaciones de activistas, haciendo lo posible por resolver los conflictos, reducir la pobreza y promover el buen gobierno. «Debemos promover los derechos sociales y políticos y la reforma democrática, hacer frente a la intolerancia, estimular el debate público y la educación en tolerancia, y fomentar el entendimiento entre las culturas, fines importantes en sí mismos pero también contribuyen a minar la propaganda de los terroristas», señala el comunicado de los gobernantes de los países del G-8, que no concretaron esa declaración de intenciones con ningún proyecto concreto de ayuda al desarrollo en Oriente Medio ni con ningún compromiso de mediar con los regímenes islámicos más opresores como Arabia Saudí. A pesar de esa declaración, rechazaron que esas situaciones de pobreza o conflictos justifiquen atentados como el de anteayer. «No puede haber excusa, ni justificación para semejante carnicería. El conflicto, la opresión y la pobreza no excusan ni justifican el terrorismo», aseguraron los ocho líderes al término de su reunión en Escocia, que acusaron a los extremistas de «exacerbar los problemas cuya solución alega acometer». El G-8, en cualquier caso, advirtió que ante un futuro atentado las democracias deben «estar bien preparadas para minimizar las consecuencias humanas y económicas de los ataques terroristas». Por otro lado, Israel ha ofrecido al Reino Unido la colaboración de sus servicios de inteligencia para esclarecer los atentados perpetrados ayer en Londres, informó ayer viernes la cadena de televisión israelí Canal Dos. La emisora aseguró que los «servicios de inteligencia israelíes ya están listos» para trabajar con los británicos.