Diario de León

El 15% del territorio de la provincia, la franja montañosa del norte, ya ha sido catalogado como Reserva de la Biosfera

León consigue en dos años la protección para 2.274 kilómetros cuadrados de suelo

La estrategia de la organización internacional es completar la Gran Cantábrica en diez años

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Marco Romero - león
León

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«Dos lustros», es el plazo que se marca la Unesco para completar la declaración como Reserva de la Biosfera de toda la Cordillera Cantábrica, desde Orense hasta el norte de Palencia, según anunció a este periódico el presidente del programa Hombre y Biosfera, Javier Castroviejo. La reciente declaración para tres nuevas unidades de la denominada Gran Cantábrica -la organización internacional amplió el pasado miércoles la máxima protección ambiental a Omaña, Luna, el Alto Bernesga y los Argüellos- supone que el 15% del territorio provincial ya ha entrado en el mapa mundial de reservas de la Biosfera, una estrategia que busca el desarrollo y la conservación de lugares tan emblemáticos como el Cáucaso ruso, el Serengueti africano o las islas Galápagos. Ya son elementos de la gran reserva cantábrica un total de 2.274 kilómetros cuadrados de los 15.581 que componen la geografía provincial. Los espacios pendientes de declarar abarcan una superficie de 2.221 kilómetros cuadrados, es decir, todavía queda por designar prácticamente la mitad del cordón montañoso. El expediente más avanzado «No es improbable que el próximo año León vuelva a tener nuevas noticias», indicó Castroviejo. Según la misma fuente, el expediente más avanzado de la Gran Cantábrica es el elemento referido a Fuentes Carrionas, en el norte palentino. El área protegida está integrada, de momento, por 16 municipios en los que residen 29.032 vecinos, casi siempre en poblaciones con un inventario artístico muy rico y con un patrimonio natural extraordinario. La densidad de población en estas localidades no supera casi nunca los diez habitantes por kilómetro cuadrado, a excepción de grandes municipios como Villablino o Villafranca del Bierzo, lo que da idea de lo diseminados y abandonados que se encuentran la mayor parte de estos pueblos. El objetivo de declarar esta cadena de unidades de la gran reserva cantábrica es «incentivar» el desarrollo de todo el sector septentrional de la provincia, caracterizado por una alternancia de rocas duras (cuarcitas y calizas) y blandas (pizarras). En las cotas máximas En este conjunto se alcanzan las cotas máximas de la provincia -hay picos que superan los 2.500 metros de altitud- y donde se conocen las formas de relieve más abruptas. La Unesco ha valorado los fuertes contrastes topográficos, que han sido acentuados por el encajamiento de la red fluvial que ha cortado las estructuras perpendicularmente. Otros de los valores de la zona son los fenómenos de glaciarismo que se dan en las cumbres más elevadas, los importantes complejos kársticos, las encajadas gargantas y hoces de paredes casi verticales y la peculiar distribución de pequeñas cuencas intramontanas. La cobertura vegetal de la Gran Cantábrica se caractiza por su diversidad y complejidad. Las formaciones atlánticas -haya, roble y abedul, entre otras-jalonan los conjuntos montanos de todo el norte y oeste, siendo sustituidos en los pisos alpinos por los ricos pastizales que tan importantes han sido para el desarrollo económico de estas zonas, tal y como defiende la Diputación. A pesar que el 50% del territorio de la provincia se encuentra por encima de los mil metros de altitud, la Unesco no tiene entre sus objetivos prioritarios incluir otros puntos de León que no pertenezcan a la Gran Cantábrica, caso de La Cabrera, que a su vez linda con los montes de Orense. «No creo que haya que ir a una gestión homogeneizadora» JAVIER CASTROVIERO, máximo responsable del MAB en España

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