Diario de León

Rajoy acusa a Zapatero de emprender la demolición de España

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Ramón Gorriarán - madrid
León

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Mariano Rajoy lanzó este domingo el ataque más duro en sus casi dos años al frente del PP contra José Luis Rodríguez Zapatero, al que acusó de haber «renunciado» a la idea de España para emprender «una demolición» del Estado con el fin de contentar a los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos. El líder de la oposición sostuvo que el fruto de la estrategia del presidente del Gobierno es que «España, por primera vez en su historia, está en manos y a disposición de quienes no quieren ser españoles». Remató su andanada con una crítica al estilo de gobernar del jefe del Ejecutivo, caracterizado, dijo, por «el engaño, la estafa y la mentira». Ni los más viejos del PP recuerdan un rapapolvo similar. Rajoy escogió la clausura del campus de verano de la Faes en Navacerrada, para lanzar la artillería más gruesa de su polvorín dialéctico contra Rodríguez Zapatero, con el que tiene rotos todos los puentes de una relación amistosa personal y política de varios años. Escogió el flanco territorial, el que según los estudios internos del PP es el que más preocupa a sus votantes, y las, a su juicio, cesiones al nacionalismo. «Lo único que le importa a Zapatero -proclamó-, es que España, sea o no una nación en su configuración mental, viva como si no lo fuera, y que los nacionalistas, tengan o no una nación, vivan como si la tuvieran». Mandan los nacionalistas Rajoy, que momentos antes de pronunciar su discurso mantuvo una amigable charla con José María Aznar, presidente de la Faes, arremetió asimismo contra el estilo de gobernar de del jefe del Ejecutivo, basado, dijo, en «el engaño, la estafa y la mentira>¡», todo ello disfrazado de apelaciones al diálogo, al talante y a demonizar todo lo que hace o dice el PP. Quienes mandan, afirmó, son los nacionalistas, aunque Rodríguez Zapatero sea «oficialmente» el jefe del Ejecutivo, al extremo de que le han puesto «tres tareas: obedecer sin rechistar, procurar que las cosas se hagan con disimulo para evitar el escándalo y aplicar al desmantelamiento un maquillaje de izquierdas para que parezca progresista». Esto es lo que ocurre, a su juicio, con la reforma del Estatuto de Cataluña o con la modificación de la ley del Poder Judicial.

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