| Crónica | Testigos de la primera explosión
«Vi un cadáver salir lanzado de un lado al otro de la calle»
Los cinco españoles heridos -uno de los cuales fue operado en la ciudad El Cairo y que está estable- vieron cómo la onda expansiva destruía el hotel Ghazala Gardens

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Iban a pasar tres días lejos de las áridas tierras de Damietta, en el delta del Nilo. Querían desconectar de los procesos de licuefacción de gas natural para perderse entre los corales de Sharm el Sheij, pero acabaron siendo testigos directos del último ataque de los terroristas islámicos contra el turismo extranjero en Egipto. Entre los cinco españoles heridos en los atentados se encuentran Tomás Fraga, Ana María Sánchez, Dámaso Carlos Núñez y Fernando Lema -ingenieros en formación de Segas, una sociedad en la que Unión Fenosa Gas tiene el 80% de las acciones y es propietaria de la planta desde la que Fenosa suministrará gas a Reganosa, en Mugardos- vieron cómo uno de los coches bomba explotaba ante sus ojos. Trabajadores españoles «La onda expansiva fue tan tremenda -relató Fernando a la agencia Efe- que incluso vimos un cadáver partido por la mitad que había sido lanzado hasta el otro lado de la calle y había aterrizado en el jardín de enfrente, justo donde estaba otro español». Los heridos no estaban solos. Formaban parte de un grupo de veinte trabajadores de Segas que habían quedado para cenar el viernes en el Hard Rock Café. Fue justo al acabar cuando presenciaron la primera explosión. El hormigón que sostenía las habitaciones del hotel Ghazala Gardens, que bien podía haber estado en Benidorm se convirtió en escombro. Por los aires volaron cuerpos, colchones, ladrillos y la ese final que coronaba la fachada. El paraíso del buceo egipcio se convirtió en segundos en un escenario dantesco. Fernando sólo tuvo rasguños. Dámaso y Ana María fueron hospitalizados en la clínica de Sharm El Sheij que visitó el presidente Mubarack, pero Tomás, a quien la metralla le produjo quemaduras y traumatismos por todo el cuerpo tuvo que ser trasladado en un avión militar a El Cairo, a 772 kilómetros del complejo en el que se encontraba. «Tomás Fraga está ingresado en el Hospital Militar de Maadi, donde ha sido operado, pero ahora ya está estable», explicó Manuel Gómez, ministro consejero de la Embajada de España en El Cairo. «Nadie nos decía nada» A cinco minutos en coche del Ghazala, Luis, Chela y otros cuatro amigos de Pontevedra descansaban en el Four Seasons, un lujoso hotel rodeado de fuertes medidas de seguridad. «El día anterior habíamos estado paseando por la zona en la que explotaron las bombas a la una y media de la madrugada, pero no nos enteramos del suceso hasta las cuatro de la mañana, cuando nos llamaron de México para saber cómo estábamos», comenta Luis, quien junto a su esposa también vivió el pánico de los atentados del 11-S en Nueva York. Tras el aviso, pusieron la televisión. «Los canales ingleses, italianos, franceses daban información de lo que pasaba. El canal español sólo hablaba de noticias del corazón. A nosotros nadie nos decía nada. Sólo que no podíamos salir del hotel», se quejó Luis. «Nadie decía nada. En el canal español sólo daban noticias del corazón. No podíamos salir del hotel» LUIS MADALENA, turista de Pontevedra alojado en el Four Seasons