La ministra de Medio Ambiente insiste en la correcta coordinación con los servicios autonómicos

Narbona sostiene que ningún medio hubiera evitado las muertes

El PP acusa al Ejecutivo de reaccionar tarde y dejar «abandonada y sola» a la población Zapeter

La comparecencia de Narbona fue precedida por un minuto de silencio en memoria de los fallecidos

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Arantza Prádanos - madrid
León

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Ni más hidroaviones, ni efectivos terrestres adicionales habrían evitado la dramática suerte de los once miembros de retén fallecidos en el incendio de Guadalajara. La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, considera adecuada la estrategia contra el fuego desplegada por la Junta de Castilla-La Mancha y por su propio departamento, y se sumó a la tesis de la fatalidad defendida la víspera por la dimisionaria consejera Rosario Arévalo. En medio de aquel infierno, «ningún despliegue habría impedido las muertes», sentenció Narbona. El PP pidió que siga el ejemplo de su homóloga castellano-manchega y dimita. La ministra comparecía a petición propia ante la Comisión de Medio Ambiente del Congreso y durante una hora detalló minuto a minuto el intercambio de comunicaciones con las autoridades regionales y el progresivo envío de medios -helicópteros, aviones anfibios- por parte del Ministerio a medida que el incendio escapaba de todo control. Las circunstancias fueron las peores posibles, recordó Narbona, con un fuego conocido por los especialistas como «de explosión» y en el que imperaba, por desgracia, la regla «de los tres treintas: más de 30 grados de temperatura, más de 30 kilómetros por hora de viento, y menos del 30% de humedad». Un escenario pésimo que tiene precedentes --en 1984 en La Gomera, 20 muertos, y en 1994 en Valencia, 6 muertos-, y ante el cual se actuó de forma correcta, aunque admitió Narbona «se podía haber hecho mejor». El ataque del PP El grupo Popular acudió al Congreso poco dispuesto a dejarse contentar por explicación alguna. El diputado por Guadalajara José Ignacio Echániz desenfundó la artillería pesada y acusó al Gobierno de «incompetencia, irresponsabilidad, ineficacia y desidia». De haber dejado «abandonada y sola» a la población de los quince municipios afectados por el fuego, y de incumplir «por omisión el deber de auxilio». De haber enviado unos recursos «absolutamente ridículos> a lo largo del sábado 16, día en que una barbacoa prendió la primera llama en Riba de Saelices, y haber reaccionado sólo cuando se temió por la suerte del malogrado retén. Echániz cargó contra José Bono, presidente de Castilla-La Mancha durante dos décadas y ahora «escondido». «¿Por qué no envió al Ejercito a hacer cortafuegos?», inquirió. Arremetió también contra el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, por llegar tarde a la zona siniestrada a «hacerse la foto», rodeado de geos y con un cámara de televisión. Y tampoco perdonó a la vicepresidenta, Mª Teresa Fernández de la Vega, a pesar de haber sido la primera en acudir a la zona, 24 horas después de que se declarara el incendio. «Si la hubiesen llamado del Vogue habría corrido más. A lo mejor Guadalajara no tiene suficiente glamour para la vicepresidenta», ironizó. El portavoz popular pidió a Narbona «que tome la misma decisión que la consejera de Medio Ambiente» de Castilla-La Mancha y dimita, y de acuerdo con la petición formalizada por el PP.

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