Los psicólogos coinciden al señalar que lo importante es dedicar tiempo de calidad
El denominador común en el gremio de los psicólogos apunta a una cuestión de calidad de tiempo, y no de cantidad, en lo que al cuidado de los hijos se refiere. También es interesante el apunte que hacen al incidir en la interacción de los niños con sus iguales como herramienta de socialización, criticando a su vez la no existencia de espacios para socializarse con sus iguales al pasar los 14 años. «La familia necesita un tiempo de ocio -asegura Matilde Gordón, psicóloga-, no valoro positivamente que el niño tenga que pasar tanto tiempo fuera por culpa del trabajo de los padres a no ser que sea por una cuestión de necesidad. De todos modos los psicólogos, en general, pensamos que no es una cuestión de cantidad de tiempo, sino de calidad». Por su parte, Miguel Castañón, psicólogo, asegura que le parece muy interesante «el esparcimiento de los niños fuera del hogar». Para Castañón «las instituciones deben colaborar en ello ya que es un inmejorable proceso de socialización. La configuración de la familia a ha cambiado, creo que las guarderías y todas aquellas actividades que unan a los niños con sus iguales son positivas en la vorágine laboral de la sociedad rápida e implacable que vivimos». La también psicóloga Matilde Gordón entiende que el hecho de que el niño pase mucho tiempo fuera de casa, en la guardería, «no es necesariamente malo» ya que bien empleado supone un puente a la integración del menor, complementando su educación». Mejor fuera que viendo la tele Castañón considera que es mejor que los niños estén fuera de casa que viendo la televisión. Valora positivamente el recurso de los abuelos toda vez que los padres «usan los recursos a su disposición, si no tienen otra opción la de los abuelos no es mala». El hilo conductor del argumento de Castañón gira en torno a la escasez de iniciativas que procuren un buen lugar para que los niños -y no sólo los de edades más pequeñas- puedan socializarse con sus iguales. «Se debería potenciar más la socialización de los niños, pero no sólo a edades tempranas, también a los doce y a los catorce años, de modo que no tengan como único lugar de socialización el Barrio Húmedo». Añade que es mejor que el niño «esté en la guardería que con su abuelos, cuyo papel no es el de educadores. El abuelo, en muchos casos, no está cualificado como educador, y sí lo está para disfrutar del nieto». Matilde asegura que los padres que dejan a sus hijos en guarderías aceptan de algún modo su responsabilidad y procuran acometerla, mientras que los que optan desde el principio por los abuelos la ceden sin hacerle frente.