ERC, BNG y la Chunta Aragonesista se abstuvieron en le primer pacto autonómico PSOE-PP
El Congreso tramita la reforma del estatuto valenciano sin el voto de IU
El Gobierno reitera que la Constitución es el «marco infranqueable» para los nacionalismos
La reforma del estatuto valenciano, que inició ayer su tramitación en el Congreso, permitió al PSOE y al PP sellar el primer pacto autonómico de la legislatura. En el debate parlamentario, tanto el Gobierno como los grupos mayoritarios elogiaron el acuerdo de populares y socialistas valencianos que alumbró el proyecto remitido por las Cortes regionales y lo pusieron como ejemplo a seguir para otras reformas estatutarias. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, señaló que se trata de «la primera ocasión» en la que una reforma de esta magnitud nace directamente del amplio consenso alcanzado en una comunidad. Y ratificó el compromiso del Gobierno de apoyar todos los proyectos de estatuto que se promuevan, siempre que lleguen avalados por «un amplio consenso y no extralimiten el marco establecido por la Carta Magna». Coincidencia El portavoz en el debate del primer partido de la oposición, Federico Trillo, coincidió con la vicepresidenta en los elogios al «acuerdo político que sustenta» la reforma valenciana e instó a la mayoría socialista a «mantener, buscar y lograr» el mismo consenso en otras modificaciones estatutarias. Insistió en el discurso de su partido, siempre a favor de que cualquier cambio en la legislación territorial sólo pueda llevarse a cabo mediante un pacto previo entre las dos grandes fuerzas mayoritarias. El diputado popular, también en plena sintonía con Fernández de la Vega, destacó que el paso de la reforma por las Cortes Generales no es «un mero trámite» y recordó que el texto remitido por la Comunidad Valenciana no puede considerarse «intocable». Trillo hizo un repaso a los principales aspectos del proyecto para defender su plena constitucionalidad y celebró, sobre todo, el hecho de que el valenciano sea un estatuto que comienza «reafirmando expresamente la unidad de la nación» y «no habla de otra nación que no sea la Nación española». Asimismo, subrayó que «los valencianos no quieren privilegios» ni tampoco «invadir competencias constitucionales del Estado». Defendió la denominada «cláusula Camps» pero admitió que puede ser «discutida y discutible». Los portavoces del Partido Popular de la Comunidad Valenciana, Serafín Castellano, y del Partido Socialista del País Valenciano, Ignasi Pla, hicieron una defensa en paralelo de la proposición de ley y pusieron en valor «el pacto de Estado» en el que se basa. Ambos pidieron al Congreso que respete y aumente el consenso político con el que llega el texto aunque tenga que mejorar técnicamente alguno de sus contenidos. Primera con posibilidades La reforma del Estatuto valenciano es la primera que llega al Congreso con posibilidades de prosperar, tras el fracaso del plan Ibarretxe. Llega con el acuerdo de PP y PSOE en las Cortes valencianas y sólo Izquierda Unida votará en contra, en línea con lo que votó Esquerra Unida en el parlamento regional por entender que no atiende reivindicaciones sociales y no soluciona problemas endémicos de la comunidad. Coalición Canaria y CiU también apoyarán la reforma, aunque la primera formación hará hincapié en la conveniencia de que el Parlamento español no enmiende lo aprobado por el regional y los nacionalistas catalanes criticarán algunos aspectos, como la denominación de la lengua o el sistema electoral. Los partidos integrados en el Grupo Mixto (BNG, EA, Chunta Aragonesista y Nafarroa Bai), así como el de PNV, se debaten entre abstenerse y votar a favor de la admisión del texto, mientas que ERC ya ha anunciado su abstención.