| Análisis | Recrearse sobre dos ruedas |
Bicicletas, alternativa imposible
El Ayuntamiento y la Junta invertirán medio millón de euros en una nueva ciclovía que rodeará la ciudad, pero no se toman medidas para usar la bici como medio de transporte

El carril bici de La Granja muere en la Ronda Este pero tendrá continuidad a partir del 2006
El «impulso» de sistemas de transporte alternativos a la utilización de automóviles es uno de los mandatos del Plan General de Ordenación Urbana que lleva en vigor un año. La creación de redes de itinerarios peatonales y ciclistas y la supresión de las barreras para peatones y usuarios de bicicletas también se contempla de manera específica en la norma que rige los destinos de la traza urbana. Sin embargo, las medidas para favorecer el uso de la bicicleta se ven limitadas hasta ahora a la ejecución de tramos de carril bici que no tienen un destino concreto a medida que se desarrollan nuevos sectores urbanísticos en la ciudad. La última incorporación son los 400 metros escasos que corren paralelos a la Avenida de la Universidad frente al sector de La Torre, en el barrio de La Palomera. El uso lúdico, recreativo y deportivo de este medio de transporte sobre dos ruedas y sin motores contaminantes es el que más se potencia en los proyectos que hay para la ejecución de nuevas ciclovías. En concreto, el Ayuntamiento de León mediante un convenio con la Consejería de Fomento de la Junta, tiene previsto invertir hasta agosto del 2006 más de medio millón de euros en la construcción de un primer tramo de ciclovía de seis kilómetros que discurre paralela a la Ronda Este y que une, a través de este cinturón, los recorridos de Hospitales, Universidad, La Candamia y La Lastra. Desde la glorieta de la ronda del cruce de La Candamia se podrá acceder, igualmente, a los recorridos de bicicleta del gran parque periurbano. La ciclovía tiene como objetivo conectarse a más largo plazo con el otro gran tramo recreativo habilitado en las márgenes del río Bernesga. De nuevo, se potencia el uso recreativo, pero no se mencionan medidas para el fomento de la bicicleta como medio de transporte alternativo y efectivo. Los usuarios de las bicicletas se preguntan cómo llegar desde sus casas hasta las ciclovías sin arriesgarse a morir en el intento, bajo la presión de un tráfico rodado y motorizado que considera a las bicis «un peligro» sobre el asfalto. «La ciudad de León es ideal para el uso de la bicicleta..., si no hubiera coches, porque es una ciudad plana, sin apenas cuestas y, por tanto, muy cómoda para desplazarse en bici. Pero, ¿quién se mete con la bici por la ciudad?», se pregunta Teresa Martínez, tesorera del Club Ciclodeportivo Bicicletas Blanco, uno de los variados colectivos de ciudadanos que se han unido en León para disfrutar de la bici aunque sea en fin de semana y fuera de la ciudad. Quien se decida a sacar la bicicleta y circular con ella por la calle, se arriesga además a tener que dejarla aparcada en lugares inseguros. Faltan aparcamientos especiales y aunque los habilitados para los ciclomotores sirven también para bicis estos nuevos espacios carecen de elementos de sujección. Falsa movilidad Pese a los propósitos de movilidad aparejada a menos niveles de polución -como obligan los compromisos internacionales del país- no se han adoptado medidas para favorecer la convivencia de las bicicletas con los coches y el transporte colectivo en la ciudad. Antes al contrario, las bicicletas son expulsadas de las aceras y de las zonas peatonales bajo una supuesta peligrosidad hacia los peatones que ni aparece reflejada en las estadísticas de atropellos, ni tiene comparación con la capacidad de un vehículo de motor para hacer daño, como así lo reconocen incluso expertos en tráfico.