La gestión de la inmigración será uno de los temas centrales
La gestión de los fenómenos migratorios, con propuestas específicas para usar las remesas de los emigrantes en favor del empleo y el desarrollo de los países de origen, se perfila como una de las cuestiones centrales de la cumbre iberoamericana. Ciudadanía común España, como país anfitrión, defenderá la creación de una ciudadanía iberoamericana que permita transformar esta comunidad de naciones en un verdadero espacio político económico y social, sobre la base de la nueva Secretaría General Iberoamericana. La idea, según el ministro Moratinos, superará modelos de otras organizaciones internacionales basadas en criterios de identidad similares, como la Commonwealth o la Comunidad francófona. Deuda por Educación España también plantea otras propuestas específicas como el canje de deuda por inversiones en Educación, la cooperación con países de renta media, la elaboración de un Convenio Iberoamericano de Seguridad Social y el inicio de un espacio de justicia y libertad. Desastres naturales La delegación mexicana, encabezada por el presidente Vicente Fox, plantea la creación de un fondo y un equipo de reacción inmediata ante desastres naturales que azoten un país de la región, como el paso del huracán Stan de la semana pasada. Embargo cubano Entre los temas polémicos a debatir están, una vez más, la propuesta cubana de rechazo al embargo estadounidense sobre la isla y otra contra el terrorismo internacional en la que pide el apoyo iberoamericano a la solicitud de extradición a Venezuela del anticastrista Posada Carriles. Fondo humanitario Venezuela hará especial hincapié en la promoción de los procesos de integración de América Latina para un nuevo equilibrio internacional. También lanzará la iniciativa de crear un Fondo Humanitario Internacional. Argentina y las Malvinas Argentina pretende que se apruebe un comunicado espe-cial sobre su litigio con Reino Unido sobre las Malvinas. En la tarde de ayer los coordinadores nacionales daban los últimos toques al documento final que llevan debatiendo dos días, a fin de que los cancilleres lo tengan en sus manos cuando comienze la reunión.