| Crónica | Adaptarse a los nuevos tiempos |
Los inmigrantes devuelven a la vida a los montes de piedad
Los extranjeros llegados a España firman uno de cada tres préstamos que conceden estas instituciones
Parecían olvidados, un vestigio de otra época eclipsado por sus «hijas» las cajas de ahorro, sin embargo, los Montes de Piedad quieren recuperar el protagonismo que tuvieron hace décadas, cuando su labor social y sus préstamos prendarios ayudaban a muchas familias españolas a superar situaciones económicas difíciles. A pesar de su larga trayectoria en España,-llegaron desde Italia de la mano del Padre Piquer, en el siglo XVIII, para luchar contra la usura,- el incremento de población inmigrante ha dado un nuevo impulso a estas instituciones, ya que son muchos los miembros de este colectivo que acuden a los montes para lograr un préstamo con un interés más bajo del que aplican las entidades dedicadas a los préstamos personales de pequeña o mediana cuantía. Durante esta semana, responsables de los 25 montes de piedad españoles se reunieron, en Granada, para analizar cómo se están adaptado estas instituciones a las nuevas circunstancias sociales y económicas del siglo XXI y el modo de impulsar la labor que realizan a través del crédito social. En los corrillos donde se intercambian opiniones y experiencias latía la convicción de que la labor que desempeñan los montes de piedad ha quedado olvidada por una gran parte de la población española, a pesar de que en 2004 formalizaron 377.878 préstamos prendarios, es decir, avalados con una prenda (joyas u obras de arte), que alcanzaron un montante de 162 millones de euros. Los asistentes a la asamblea de montes recordaban que, al igual que sucede con las cajas de ahorro, estas instituciones son una «particularidad» del sistema financiero español que, muchas veces, no es del todo valorada, a pesar de haber ayudado a vertebrar el territorio luchando contra la pobreza y la exclusión financiera. Sin embargo, esa encomiable labor, realizada durante más de 300 años, también se ha convertido, en parte, en uno de sus principales lastres, ya que, por motivos tan poco financieros como la vergüenza o «el qué dirán», muchos consumidores prefieren contratar por teléfono un crédito rápido, con un alto interés, que avalarlo con una joya, que posteriormente pueden recuperar en un plazo acordado. Resurgimiento En la asamblea, el presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro, Juan Ramón Quintás, destacó el resurgir que viven estas instituciones como gestores de créditos instantáneos de carácter social y como canal de subastas de objetos de valor, en parte, gracias al incremento de la población inmigrante, que firma uno de cada tres de los préstamos de este tipo que se conceden. Además, incidió en las «diferencias abismales» entre los intereses que cobran éstos y los que aplican las empresas especializadas en préstamos rápidos y consideró que el hecho de que no realicen campañas publicitarias es una circunstancia determinante en que no tengan el peso que se merecen en el sistema financiero. En su opinión, los montes deberían apostar por divulgar más su labor, ya que con publicidad se lograría un «crecimiento extraordinario», mermado en la actualidad por cuestiones «emotivas». Familias o individuos con dificultades económicas puntuales, empresarios que han agotado las líneas de crédito tradicionales o las consideran demasiado caras y, de forma creciente, inmigrantes, son algunos de los «clientes» con los que siguen contando en la actualidad los montes de piedad. Para contratar el préstamo el cliente acude al monte con la joya o obra de arte que desea empeñar y la entrega para que sea tasada, al poder pedir un crédito por cerca del 80% del valor de tasación. El objeto entregado como aval se puede recuperar al cabo de un año, devolviendo el importe prestado más unos intereses que suelen oscilar entre el 5 y el 6 por ciento. Si una vez transcurrido el plazo pactado el prestatario no puede pagar el importe acordado, circunstancia que sólo acontece en el 5% de los casos, la joya sale a subasta pública.