Diario de León

Los «okupas» aseguran que estarían dispuestos a pagar un alquiler para poder vivir legalmente

Denuncian que la ocupación de Jun esconde intereses urbanísticos

Los gitanos que entraron en los pisos alegan que nadie quería alquilarles una vivienda desocupada

Publicado por
Ana Tuñas Matilla - jun
León

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Los vecinos que residen en los tres bloques de viviendas de la localidad granadina de Jun después de que un grupo de gitanos ocuparan la mayor parte de los pisos creen que «algo huele mal en este insólito episodio» y sospechan que detrás de lo ocurrido podrían esconderse oscuros intereses urbanísticos, ya que «en la zona quieren hacer la plaza del pueblo», según indicó Francisco M. B. Este vecino explicó que explicó que en el bloque en el que vive estaban vacías todas las casas salvo la suya y la de su vecina, que también ha decidido quedarse. «Nosotros no hemos tenido ningún problema», dijo Francisco, que señaló que si hubiera visto peligro se habría ido para proteger a su niña de cuatro años. La ocupación se ha producido en un edificio de tres bloques (que suman 47 pisos en los que las cerraduras forzadas han sido sustituidas por candados) ubicado junto al Ayuntamiento. Gracia, madre de dos niños pequeños y que ocupa una casa desde hace varios días, fue la primera en romper el hielo para asegurar que no son gente mala, que nadie ha usado la violencia y que la ocupación se ha hecho de forma pacífica. Explicó que al enterarse de que había viviendas vacías, fue al Ayuntamiento para preguntar cómo podía hacer para alquilar una. «Me dieron un número de teléfono, llamé y me dijeron que no me alquilaban ni vendían nada», señaló Gracia, que reconoció que ante la negativa se metió a vivir allí de forma ilegal porque, subrayó, «tengo que darle un techo a mis hijos», a lo que añadió que si el juez le ordena que se vaya se irá. «Queremos pagar un alquiler o cuotas para que el piso sea nuestro», dijo Josefa M., que desde hace 15 días vive en Jun junto a sus tres hijos, de 7, 5 y 1 año, y que lleva tres años intentado que le den un piso de protección oficial. La casa que ocupa Josefa es humilde, como pudo comprobar la prensa, a la que invitó a pasar para explicar que cuando llegó lo único que había era basura y que ella misma, ayudada de su familia, la ha amueblado con lo que han encontrado por ahí. Tras Gracia y Josefa, fueron muchos los que se animaron a salir a la calle para decir que viven allí desde hace días o años, pagando o no alquiler y que nunca han tenido problemas con nadie. Una mujer, que sólo habló por mediación del alcalde y que prefiere ocultar su identidad, reconoció que nadie la ha amenazado y que se ha ido por el «ambiente», a lo que añadió que su casa ha sido ocupada. Carlos, en cuya puerta hay un cartel que dice «Ocupado, aquí pagamos alquiler», relató que lo peor se vivió el viernes, cuando llegó una «avalancha» de familias que empezaron aporrear las puertas y a dar patadas para ver si las casas estaban vacías. El ve bien que, cuando hay necesidad, se ocupen las casas que están deshabitadas y señaló que ni él ni su familia han recibido amenazas, aunque tienen miedo de que se metan en casa cuando no están, por lo que dejan la tele o la luz dada cuando salen. María M., su vecina de 81 años, vive sola y dice que no se irá porque no tiene miedo, ya que nadie se ha metido con ella. Varias de las personas que han ocupado viviendas en Jun, cuyo desalojo ha sido pedido por el fiscal, aseguran que lo han hecho sin violencia y por necesidad y dicen que estarían dispuestas a pagar un alquiler o una letra para vivir legalmente, pero que los propietarios se niegan. Los inquilinos que permanecen en sus casas mantienen que en esos bloques siempre ha habido ocupación ilegal y dicen que, por el momento, no han visto violencia, mientras que el alcalde, José Antonio Rodríguez, sostiene que 24 familias han abandonado sus casas por miedo a sus nuevos vecinos o porque los han echado.

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