El bautizo se celebrará después de las fiestas de Navidad pero aún no se sabe quiénes serán los padrinos
Los Reyes describen a la infanta Leonor como una niña «gordita y llorona» Las tías?retrasan?la visita a?la heredera
Doña Letizia permanecerá en el hospital alrededor de cinco días tras la cesárea
La infanta Leonor es de pelo castaño y gordita, «más bien redonda», según la Reina, y no se sabe a quién se parece de momento, según el Rey. La primera descripción de la heredera de la Corona española llegó ayer de la mano de sus abuelos paternos, don Juan Carlos y doña Sofía, que no dudaron en dar a conocer datos de su carácter. La Reina reconoció que era «bastante llorona», aunque enseguida aclaró que el llanto había sido «en un momento dado» y que luego «había dormido bastante». Los Reyes de España fueron los primeros en acudir ayer a la clínica Ruber para conocer a la pequeña infanta Leonor. Llegaron sobre las doce y media y tras algo más de una hora dentro, los entusiasma-dos abuelos reconocieron que se habían enterado del nombre de la recién nacida cuando el Príncipe les llamó la noche del domingo para comunicarles su nacimiento, aunque a ambos les ha gustado mucho. La reina bromeó con los periodistas y reconoció haber perdido la apuesta sobre el sexo del bebé. Tanto ella como don Juan Carlos no pudieron ocultar su emoción y transmitieron también la del Príncipe Felipe que, según dijeron, «no se puso nervioso» y estuvo en todo momento junto a doña Letizia. Sólo veinte minutos después de que llegaran al hospital los Reyes hicieron su aparición en la clínica el padre de la Princesa de Asturias, Jesús Ortíz; su mujer, Ana Togores, y su abuela paterna, Menchu Álvarez. Hasta cuatro veces tuvieron que posar ante los fotográfos debido a la insistencia de los cientos de periodistas acreditados. Eso sí, no dijeron ni una sola palabra y sólo posaron con una enorme orquídea blanca que llevaban de regalo. La mañana en la clínica transcurrió entre cientos de curiosos, que se acercaron para intentar felicitar a los Reyes, y las visitas de políticos. Primero llegó Zapatero, acompañado por su mujer Sonsoles Espinosa, y poco después Rajoy. Ambos su-bieron a la habitación número diez de la Ruber Internacional, la misma donde la infanta Elena se alojó tras dar a luz a sus dos hijos. De momento poco se sabe sobre cuantos días permanecerá ingresada doña Letizia. Lo habitual después de una cesárea es permanecer ingresada entre cinco días y una semana, aunque el príncipe Felipe adelantó durante la madrugada que podría estar «menos de lo esperado». Otro de los secretos que no ha querido desvelar don Felipe ha sido el de los padrinos de la futura heredera. El bautizo, eso sí se sabe, será después de las fiestas de Navidad. Doña Sofía -que despidió a don Juan Carlos con un beso y regresó al interior de la clínica- afirmó también que la pequeña, de pelo castaño, es «una mezcla de todos» y, desde luego, distinta a como se la había imaginado aunque sólo sea en un aspecto: el sexo. La reina tenía la «intuición», y así lo dijo durante la recepción ofrecida en el Palacio Real con motivo del día de la Hispanidad, el pasado 12 de octubre, de que el bebé que esperaban los príncipes sería niño. Muchos interpretaron entonces que no habría lugar a dudas: si la reina se había arriesgado a expresar su opinión en voz alta era por algún motivo. Error. Aquella intuición no era una certeza. «He perdido la apuesta», bromeó hoy. El nacimiento del primer hijo de los Príncipes de Asturias tiene lugar dos años después de que la Casa Real comunicara su compromiso matrimonial. Era el 1 de noviembre del 2003 y los Reyes anunciaban «con gran satisfacción» el futuro enlace de su hijo con la periodista Letizia Ortiz Rocasolano. Siete meses después del anuncio oficial, el 22 de mayo del 2004, se celebró el enlace en la catedral de Madrid, y casi un año más tarde, el 8 de mayo, la Zarzuela hacía a los españoles partícipes de la «alegría» de toda la Familia Real ante el embarazo y próximo alumbramiento de la Princesa de Asturias. En su primer día de vida, la infanta Leonor no ha conocido a ninguna de sus tías ni a ninguno de sus primos. Ni las infantas Elena y Cristina, ambas fuera de Madrid, ni sus tías por parte de madre, Thelma y Erika, acudieron al centro hospitalario, como tampoco lo hicieron sus bisabuelos maternos, los padres de doña Paloma Rocasolano que viven en Alicante. La madre de doña Letizia no se ha separado ni un minuto del lado de su hija. Llegó casi al cuarto de hora del alumbramiento, anteayer a las dos y cuarto de la madrugada, y ayer por la noche nadie la había visto salir. Doña Sofía permaneció en la clínica unas cinco horas, ya que aunque el rey se marchó ella volvió a subir para acompañar a la feliz pareja. Los Príncipes de Asturias han dado a conocer sólo un nombre para la heredera: Leonor, aunque no se sabe si llevará la típica coletilla de «De todos los santos» tan característica en la Familia Real. La Infanta Cristina se mostró ayer «muy contenta e ilusionada» por el nacimiento de Leonor. Al salir de la oficina de La Caixa en Barcelona, donde trabaja, la Infanta explicó que ha tenido la oportunidad de hablar con los nuevos padres, que le han expresado que «están muy felices». También explicó que la Princesa Letizia «está muy bien, aunque tiene las molestias típicas» del posparto. Compañera de juegos La Infanta Cristina también destacó que su hija Irene tendrá a partir de ahora una nueva compañera de juego. Los Duques de Palma y sus hijos todavía no han podido ir a visitar a Leonor, ya que los pequeños van al colegio y «es complicado». «De aquí unos días iremos», afirmó. En cuanto a la polémica sobre la sucesión al trono al tratarse de una niña, la Infanta Cristina afirmó que «son cosas que sucederán según el transcurso» de los acontecimientos. «Ya se verá», añadió. Los primeros momentos fueron de incertidumbre, hasta comprobar el equipo médico que el parto era inminente y no una falsa alarma. Hace apenas dos semanas, el pasado día 18, la Princesa de Asturias permaneció ingresada durante tres horas aquejada de contracciones. A raíz de ese episodio suspendió sus comparecencias públicas por precaución. De hecho, no pudo asistir a la entrega de los Príncipe de Asturias.