Diario de León

Lecciones con gotero

El aula del Hospital de León atendió el curso pasado a 500 niños y niñas entre 3 y 14 años; da continuidad a sus estudios y aleja a los menores de la zozobra que produce el síndrome hospitalario

El cuentacuentos que animó el día de la biblioteca en el hospital

El cuentacuentos que animó el día de la biblioteca en el hospital

Ana Gaitero
León

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Medio millar de niños y niñas fueron atendidos el año pasado en el aula hospitalaria ubicada en la planta de pediatría del Hospital de León. En este pequeño recinto, decorado con dibujos, colores vivos y una gran pizarra sobre la pared, las criaturas entre tres y catorce años se reencuentran con la vida cotidiana de la escuela pese a atravesar por el trance de una enfermedad. Las estancias de pediatría en el centro leonés son muy cortas -una media de tres a ocho días- por lo que las lecciones son adaptadas por la profesora del aula, Dolores Castillo, en función de la edad y el curso escolar que realiza cada menor. Su trabajo no tiene secretos, pero «depende de las circunstancias del niño y de su enfermedad», por lo que considera clave estar asesorada por médicos y enfermeras para adaptarse a la situación. «No es lo mismo un niño que entra con apendicitis y está tres dáis, en el que lo que trabajas es básicamente el juego, que un caso de leucemia» que se ve obligado a ingresos periódicos cuando recibe tratamientos de quimioterapia. Cada día, la clase es distinta. La maestra recibe puntualmente al inicio de la jornada laboral un listado con los pacientes ingresados y con las indicaciones de su pediatra. La comunicación con la supervisora de enfermería es clave para ajustar cada día la actividad docente a las necesidades de los niños y niñas ingresados. Esta mañana, por ejemplo, ha estado «trabajando duro» las matemáticas -ecuaciones- con un niño de segundo de la ESO y está contenta porque, por fin, ha podido hacer algo de inglés con una niña de primero de primaria que era reticente a recibir clases en el hospital. Hoy hablaron de red, blue and green y head, eyes, nose , los colores y las partes del cuerpo. «Una de las cosas que pierden en el hospital es la seguridad», apunta la maestra. La intervención educativa tiene que estar en relación con la situación del alumno y, agrega, «intento que mis alumnos estén felices y si pueden aprender algo, mejor». «Yo pretendo normalizar, en lo que se puede, su situación sin perder de vista el asunto de la escolaridad», subraya la profesra que, como los médicos y enfermeras, viste bata blanca. Dolores Castillo reconoce que «se echan a llorar según me ver entrar por la habitación porque les han estado pinchando o haciendo pruebas y para ellos todos somos lo mismo» «Normalmente son ellos los que acuden al aula, pero si tienen prescrito no salir de la habitación me desplazo yo», indica la maestra, que en ocasiones tiene que dar las lecciones con mascarilla, calzas y gorro para que no se cuele en el ambiente de la habitación del menor ni el más mínimo resquicio de contaminación. «Realizo este trabajo por vocación», argumenta la maestra. «Me gustar ayudar a los niños y es una satisfacción ser para ellos un referente que les hace olvidar mentras están aquí el hospital y la situación en la que se encuentran». Sus únicas medicinas son los libros y, aunque muchos niños no se lo creen hasta que no sobrepasan la puerta del aula, no pone inyecciones, pinta en la pizarra y diseña materiales didácticos adaptados a los diferentes niveles curriculares a los que atiende diariamente y sin previo aviso. Combatir el síndrome hospitalario -la sensación de ruptura con la vida cotidiana que provoca la estancia en un centro sanitario- es una de las principales misiones de las aulas hospitalarias. La del Hospital de León, única en la provincia, empezó a funcionar en 1998 y desde entonces no ha faltado ningún curso a la cita con el alumnado ocasionalmente internado en el centro. El aula depende a efectos docentes de la Junta de Castilla y León y, en concreto, del departamento de atención a la diversidad de la dirección provincial de Educación, pero mantiene un contacto constante con los servicios sanitarios y con la gerencia del hospital, que presta apoyo económico para realizar actividades extraordinarias como la celebración del día de la Biblioteca. Ante casos de larga hospitalización la maestra tiene que coordinar su actividad docente con los profesores del centro de los que procede el menor, a fin de que sus estudios sean lo más acorde posibles con el programa que siguen sus propios compañeros. Pero son los menos frecuentes: el año pasado sólo hubo tres niños con más de quince días de hospitalización durante el curso escolar. Las clases se imparten en horario de mañana.

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