Los dedos de Rajoy, los protagonistas
No hubo diputado que no se acercase al líder de los populares para preguntarle por su estado tras el accidente
Los dedos del presidente del PP, Mariano Rajoy, se convirtieron ayer en protagonistas involuntarios de la celebración del Día de la Constitución. No hubo diputado o dipu-tada que se preciase que no se acercara al líder popular para preguntarle por su estado tras el accidente que sufrió al caerse el helicóptero en el que viajaba en Móstoles, pero es que hasta el presidente de la Cámara Baja, Manuel Marin, aludió a el en su discurso oficial. Tras darle la bienvenida, Marin bromeo y le dijo que no se preocupase porque dado que solo eran dos dedos de la mano derecha los afectados, podía votar igual con la izquierda. Rajoy exhibió sus heridas de guerra y contó la batallita del accidente como antes se contaba la mili. También de otros partidos Su rotura del dedo corazón logro lo que aparecía imposible, que el socialista Rubalcaba y el líder de IU Gaspar Llamazares charlaran con el mas amigablemente de lo que nunca habían hecho. Pero la concordia duro poco. Llamazares se enfado mucho cuando, al terminar el acto oficial, se entero por la prensa de que el líder popular antes de entrar había lamentado la ausencia en el día de la Constitución de los de siempre, aludiendo expresamente a IU y a los nacionalistas. Por lo demás, el acto de la Constitución sufrió los efec-tos del macropuente. Falto medio Gobierno y de los 17 presidentes autonómicos, solo acudió uno, el de Castilla-La Mancha, el socialista Jose Maria Barreda. Los corrillos no dieron para mucho, aunque hubo mucho morbo en una conversación que mantuvieron el ministro de Industria, José Montilla, y el director del diario El Mundo, que lleva varias semanas en campana de acoso. Brindis con cava catalán Pedro J. Ramírez debió convencer a Montilla cuando le dijo, segun comento después, que las informaciones de su periódico no eran nada personal, porque acabaron brindando con cava catalán. El ambiente estuvo mucho mas caliente fuera del Hemiciclo que dentro. En la calle, unas 1.600 personas se manifestaron por la República y a la entrada del Congreso un grupo de personas increpo a Zapatero y aplaudió la llegada de Mariano Rajoy. La anécdota de la jornada corrió a cargo del ministro Bono tras la izada de la bandera en Colon. Se refirió a la manifestación que convoco el pasado sábado el PP en defensa de la Constitución, pero dijo que fue en la plaza de Oriente, escenario de las grandes congregaciones franquistas, en lugar de la Puerta del Sol. Pidió disculpas enseguida y rogó que nadie se diera por aludido.