Primera ayuda de 66.000 euros para salvar «in extremis» el artesonado del siglo XV escondido en una sala de la iglesia

Villacé reivindica el arte mudéjar

En el 2006 se inicia una intervención para desinfectar el artesonado y la escultura del templo

NORBERTO

León

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Quien entre en la iglesia de la Asunción de Villacé se percatará enseguida de que el pueblo vivió mejores tiempos. Incluso esplendorosos. Desde el campanario se otea un horizonte de tierras en barbecho y las barreras de la industria cerámica. Actualmente Villacé pertenece al Ayuntamiento de Villamañán -fue cabecera municipal hasta la década de los cincuenta- y su vecindario no llega a las trescientas personas. «Tiene un templo magnífico». Y no es que lo digan los vecinos; en mayo se iniciaron los trámites en la Dirección General de Patrimonio para su declaración como Bien de Interés Cultural. Un reconocimiento que llega tarde para salvar el espectacular artesonado que tuvo en el pórtico y del que sólo pervive una maltrecha armadura de madera sobre su suelo enchinarrado, hecho a base de cantos rodados. Pero aún se está tiempo de salvaguardar joyas como el artesonado mudéjar del siglo XV que permanece escondido, a oscuras, en una sala asociada a la torre que hasta hace poco tiempo fue usada como almacén. El artesonado policromado figura entre los bienes muebles más relevantes en el expediente de Bien de Interés Cultural. Atribuido al maestro de Fuentes de Nava o a alguno de sus seguidores, el artesonado, que aún conserva gran parte de sus policromías, presenta un evidente estado de deterioro: varios agujeros se han apoderado de la madera pintada con llamativos colores. Los hongos y el olvido han hecho mella en la obra, realizada con lazo de ocho y cuyo almizate -cuadrado central- destaca por el labrado de sus geometrías. La Junta de Castilla y León ha concedido una ayuda de 66.000 euros para acometer una intervención urgente sobre este armazón morisco y la sala donde se encuentra ubicado. Si hace tres lustros se salvó de su total destrucción con la sustitución de la antigua cubierta de madera por una estructura metálica, ahora el proyecto que redacta el arquitecto municipal Javier López Sastre se centra en la eliminación de los hongos que lo atacan mediante un tratamiento adecuado. «Hay que recuperar la fuerza de la madera y eliminar los xilófagos», precisa. Además de reponer los elementos desaparecidos o tratar esas zonas de alguna manera, la primera restauración contempla otra labor esencial como es fijar la policromía. La obra también contempla sanear la sala donde se encuentra el artesonado, recuperando los encalados deteriorados asícomo los arcos y las fábricas. Otra de las intervenciones previstas es la construcción de una escalera de acceso al trasdós del artesonado. Por último, es necesario desinfectar todas las esculturas del templo que, al igual que el artesonado, se encuentran afectadas por los xilófagos. De no acometer el saneamiento en la totalidad de los elementos que hay en el templo los hongos volverían a propagarse por las zonas tratadas. Riqueza artística El alcalde de Villamañán, Segundo Tejedor, destaca el alto valor artístico de la iglesia de Villacé, no sólo por el artesonado sino también por las pinturas, esculturas, platerías y bordados que se conservan en el templo, tal y como dejó constancia Manuel Gómez Moreno en su Catálogo Monumental de España dentro del capítulo dedicado a la provincia leonesa. Tejedor considera que la salvación de la iglesia de Villacé no sólo es un deber público hacia el monumento, sino también hacia el pueblo, que carece de otros atractivos para sobrevivir como población. El consejero de Fomento, Antonio Silván, visita hoy la iglesia de Villacé en una gira que realiza al municipio de Villamañán para contemplar el resultado de las obras realizadas en los últimos meses en la torre de la iglesia para las que su departamento aportó 30.000 euros de subvención. «Fue Villacé de mayor importancia de la que tiene hoy como se deja entrever por las ruinas de las antiguas casas señoriales y la traza de su magnífico templo parroquial» TEÓFILO GARCÍA, en la Historia de Valencia de Don Juan (1949)

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