La lengua de humo lamió La Bañeza
Llamaradas de veinte metros y ruedas alimentaban una columna de humo enorme. Pero en la oscuridad de la noche era imposible ver su evolución, aunque, claramente, el viento la empujaba hacia el sur, pero ¿hasta dónde? Ya amanecido, la lengua de humo se extendía desde el foco hasta Trobajo del Cerecedo y se internaba en el Páramo cubriendo, casi como una sombrilla, la planta de RMD, en Ardoncino, donde la nube tóxica fue protagonista a finales de este verano. La oscura nube cruza entonces la carretera autonómica CL-622 (Ribaseca-La Bañeza) y acompaña al viajero hasta Santa María, donde el blanco de las balas de basura amontonadas durante meses destacaba ayer de manera especial. La acumulación de gases cruza luego el Órbigo y roza La Bañeza, desde donde se aprecia con claridad, en especial si se sale a la Nacional VI o si el observador sube al barrio de El Polvorín. La humareda, que una noticia de alcance como esta ha provocado y que muchos reconocen, supera la ciudad. A lo lejos, la fumata blanca de la azucarera, contrasta con esa neblina en la que se ha convertido ya el humo y su color gris ensucia la nieve acumulada en la sierra del Teleno.