Diario de León

NO FUMADORA MARGARITA TORRES | HISTORIADORA Y ESCRITORA

«Me imagino besando a Humphrey Bogart y... ¡puaj!»

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M. R. - león
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«En la Edad Media fumábamos otras hierbas y fumar en pipa fue durante mucho tiempo un modo de socializarse y marcar clases». La historiadora leonesa Margarita Torres ( Enrique IV , Plaza & Janés) no conjuga el verbo fumar, ni en presente, ni en pasado, ni en futuro. -Estadísticamente hay menos mujeres fumadoras. ¿Es porque están mejor informadas y más sensibilizadas? -Están más sensibilizadas yo creo que por todo el asunto de los riesgos que asumen en el embarazo y, más aún, por la infancia de los niños, que se convierten en fumadores pasivos. Muchas veces las mujeres sacrifican más esa faceta en función de la maternidad. -Sin embargo parece que no hay componentes de género en el tabaquismo, porque fumar fumamos todos. -Es una cuestión de elección personal. Un hombre fuma porque le apetece o una mujer puede fumar sólo por adelgazar. Es una decisión que tomas con independencia de ser hombre o mujer. -¿Nunca le ha apetecido un pitillo? -Sí, sí he fumado. -¿Ex fumadora arrepentida? -No, sólo lo he probado, pero un par de cigarros, nada más. No fue por curiosidad. Pero llegó un momento en el que me dije, hay que probarlo. De todos modos yo soy hija de fumador y he sido fumadora pasiva durante muchos años. -¿Y le gustó? -No, y me pregunté: ¿Esto es lo que tanto atrae? A mí no me aportó nada, al contario. Me olía la ropa mal, me olían mal las manos... No me gustó. Fue, si quieres, una curiosidad científica. -Si fumara, ¿qué motivo necesitaría para dejarlo? -Lo más importante sería siempre la salud. Fumar, al fin y al cabo, lo único que hace es agredirte a ti mismo. Ya no sólo por el dinero que gastes o el daño que puedas hacer en tu entorno, sobre todo en la familia, sino por uno mismo, por la salud. -¿Le ha puesto mala cara a alguien porque le molestaba el humo de su cigarro? -Sí, en un avión, regresando de Rusia. Fueron muchas horas de vuelo y casi lo mato (risas). Y la verdad es que mucho caso no me hizo porque me mandó al diablo. Era un ciudadano ruso, y es que el tabaco ruso huele fatal. Te juro que peor que los pies de un camello. -Si sale de vinos, ¿es tolerante con el fumador? -Hay que respetar mucho a los demás. En el tema de salud no se le puede imponer nada a nadie, como pedirle que deje de fumar. Eso debe ser autoconcienciación. Cuando vas con amigos que fuman a mí no me molesta que se fumen un cigarrillo, pero que se fumen veinte, sí molesta. -Yo parto de que esta ley es un tanto hipócrita. ¿Sabía que más del 70% de lo que cuesta un paquete de tabaco son impuestos? -Cualquier ley que conciencie para que pienses que fumar puede ser un problema de salud, bienvenida sea. Y que los impuestos que genera el tabaco se destinen a cuestiones como rehabilitación de ex fumadores o ayudarles con programas deshabituación, también está bien. Es una elección tan personal, que no sé muy bien si la ley está bien o está mal. En todo caso es una forma de ayudar a la gente, aunque dejar de fumar sea una cuestión muy subjetiva. -Un dato. El tabaquismo será una enfermedad predominantemente femenina en el futuro: por la tendencia de las adolescentes y que las mayores de 40 años son más reacias que los hombres a dejarlo. -Me parece horrible y espantoso porque me recuerda casos de mujeres entre los 30 y los 35 que llegan a gastarse tanto en tabaco que pueden privar a sus familias hasta de una barra de pan. Ese dato me parece brutal. -¿Ve «glamour» en la imagen de una estrella de cine fumando? -Para nada, me da bastante asco. -Y cuando recuerda, no sé, clásicos como Rita Hayworth, James Dean o Humphrey Bogart, ¿no le da pena que ahora sólo fumen los personajes malos, nunca los buenos ni los guapos? -El cine nos manipula mucho con sus mensajes subliminares. Durante muchos años, sobre todo en los 30 y 50, el cine daba una imagen del hombre asociada a la virilidad, al ganador y al que, siendo perdedor, tiene muchas virtudes. Pero creo que ahora es todo mucho más realista, fuma desde un macarra hasta un presidente. Así que cuando veo una película clásica, los fumadores admiración, admiración no me causan. -Vamos, que «glamour», cero. -Qué va, es que me imagino besando a Humphrey Bogart y... ¡puaaaj! «Sólo he puesto mala cara a un fumador. Fue en un avión ruso. Olía peor que los pies de un camello»

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