El Gobierno pretende que el porcentaje de fumadores se reduzca en un 10% desde ahora y hasta el 2007
Normalidad y total cumplimiento en la primera jornada sin humo en España

La ley del tabaco superó ayer el primer día laborable tras las fiestas navideñas, su primera prueba de fuego con un notable alto y las autoridades sanitarias manifestaron su satisfacción, al tiempo que los fumadores asumían la jornada con resignación y Baleares insistía en defender su normativa autonómica. El secretario general del Ministerio de Sanidad, José Martínez Olmos, dijo que las cosas están sucediendo «tal y como se esperaba», que el «balance es positivo» y que el Departamento desearía que el porcentaje de fumadores se reduzca en un 10% de aquí al 2007. También la Federación de hosteleros, que integra a 150.000 de los cerca de 300.000 locales que hay en España, señaló su alegría y «sorpresa» por el grado de cumplimiento del sector, donde se estima que el 90% de los bares de menos de 100 metros cuadrados dejará de momento fumar en sus locales. Frente a esta satisfacción generalizada, destacaba la resignación en general, y a veces el mal humor, de todos los trabajadores que por primera vez en su vida laboral, y tras las fiestas navideñas, se han visto obligados a bajar a la calle para poder fumar. Pero la Consejería de Salud insiste en defender su ley y ha encargado un informe jurídico. En las ciudades de España ha emergido hoy un nueva nueva figura urbana: la del fumador callejero a la puerta de su empresa. Algunos de ellos se ven favorecidos por cierta manga ancha de sus respectivas direcciones y pueden salir a la calle cuantas veces lo necesiten para fumar, otros sólo podrán ejercer este hábito en las horas marcadas de descanso y los más cumplidores aseguran que será la cantidad de trabajo la marque sus salidas. También hay algunas empresas que han pactado sistemas para recuperar el tiempo perdido en fumar. Este es el caso de la empresa de telecomunicaciones donostiarra Ikusi, en la que los fumadores verán alargado su horario para compensar el tiempo perdido laboralmente dedicado al hábito de fumar.