La clientela crece desde al año 2000 a un ritmo del 10% anual acumulativo por el riesgo de robos y asaltos
Más de 4.000 empresas y particulares demandan en León protección privada
Una treintena de agencias de seguridad dan ya empleo a más de quinientos agentes Las
La demanda de servicios de seguridad para empresas y domicilios particulares se ha disparado durante los últimos cinco años a un ritmo del 10% anual acumulativo, lo que ha dado, a su vez, origen a un boyante negocio de protección que da trabajo a más de medio millar de vigilantes privados, instaladores y controladores de alarmas. El negocio movió el año pasado unos doce millones de euros, el equivalente a mil millones de las desaparecidas pesetas. Según el director de Eulen Seguridad en León, Joaquín Ramos, el volumen de negocio en la provincia todavía no es comparable, por lo bajo, con el que mueven las grandes ciudades o las regiones de la costa mediterránea, donde los riesgos para empresas y particulares son mucho mayores y, consecuentemente, las necesidades de protección de bienes y haciendas. Eulen controla en el negocio de seguridad privada aproximadamente una décima parte del mercado nacional y no menos del 40% del de León, además de ser prionero en el sector con una experiencia próxima a treinta años, cuando las plantillas policiales y de la Guardia Civil empezaron a mostrarse insuficientes para atender siniestros que antes se suponían de su exclusiva competencia. Ahora sólo se les molesta cuando se confirma un delito de robo o algo parecido «y en lo demás actuamos como auxiliares». Actualmente Eulen da servicio a dos centenares de empresas, organismos públicos y particulares, que, salvo éstos últimos, multiplican varias veces el número de locales o inmuebles o proteger. Su actividad es similar en porcentaje de servicios de protección al del resto de las compañías de seguridad que operan en la provincia: gasolineras, locales de lotería, joyerías, estancos, comercios, naves industriales, etcétera, todos los cuales están obligados por ley a contratar sus servicios. A ellos se añaden no pocas casas particulares en urbanizaciones o pisos en bloques de viviendas que contengan un patrimonio relevante en forma de obras de arte o de cualquier otro tipo de bienes, aunque este último caso es el menos frecuente. Trenes y cuarteles Los servicios se seguridad privada sustituyen ya en más de la mitad de los casos a los de policías locales y nacionales, al menos hasta que se incicia la investigación de un delito. En León, por ejemplo, las estaciones de Renfe, autobuses y el propio aeropuerto son vigilados por agencias de seguridad privadas, lo mismo que el campus universitario o la práctica totalidad de las oficinas bancarias, que se cuentan por centenares y dependen de agencias especializadas. En León los colegios de enseñanza son vigilados por la policía local lo mismo que las instalaciones y cuarteles militares en horarios nocturnos por los propios militares, pero no sucede así en otras provincias, donde cualquier centro escolar o militar cuenta con un vigilante privado. «Puede decirse que todo lo que no contenga armas es un negocio para nosotros y queda a la vigilancia del ejército o de los cuertos de seguridad, aunque no siempre es tampoco así, porque tenemos también a nuestro cargo depósitos de explosivos o instalaciones estratégicas como centrales térmicas: en el Ejército se nos suele dejar todo lo que sean mueseos u oficinas, aunque no es el caso de León». En cuento a escoltas o seguridad personal, las agencias tienen también su pequeño negocio, aunque no suele pasar de media docena de clientes permanentes, casi todos políticos y ningún empresario, salvo contratos en nómina directa.