Diario de León

Presidente de Rusia

«Ningún país civilizado puede permitirse negociar con terroristas»

El líder ruso visita España con la intención de profundizar unas relaciones económicas que no se corresponden, según él, con la potencialidad de ambos países

El Rey conversa con Putin antes del almuerzo de ayer en La Zarzuela

El Rey conversa con Putin antes del almuerzo de ayer en La Zarzuela

Publicado por
Rafael M. Mañueco - moscú
León

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El presidente ruso, Vladímir Putin, en el poder desde el año 2000, realizó ayer su segunda visita a España en calidad de jefe del Estado ruso. Con motivo del actual viaje, Putin ha ofrecido una entrevista a varios medios españoles destacados en Moscú. - ¿Qué significa para usted la palabra España, cuándo la oyó por primera vez? - En Rusia tenemos conocimiento de España ya desde la infancia, en la propia escuela, y eso se debe a que gran parte de nuestro programa de estudios incluye a los grandes artistas, escritores y descubridores españoles. España, uno de los países que más ha influido en la cultura europea. Estoy muy contento de volver. - ¿Cree que entre nuestros países hay algo en común? - Hemos seguido una senda de desarrollo con ciertas similitudes. Lamentablemente, tanto España como Rusia padecieron guerras fraticidas. España padecieron también durante largo tiempo regímenes totalitarios. Esa amplitud de miras imperial, en el buen sentido de la palabra, es algo que compartimos. - ¿Qué opina usted del estado de las relaciones bilaterales entre España y Rusia, especialmente en lo que se refiere al terreno económico? - Debo decir, lamentablemente, que en los últimos años poco ha cambiado en el desarrollo de nuestras relaciones económico-comerciales. Se observa cierto crecimiento, pero no es el que esperábamos ni el que nos gustaría. El volumen de inversiones es insignificante. Mucho quisiera que esta visita dé un impulso a nuestras relaciones. -Pasando ahora al terreno internacional, ¿qué opinión le merece la publicación de las caricaturas de Mahoma y sus consecuencias? - Lamentamos todo lo que está ocurriendo en el mundo a causa de la confrontación religiosa, más aún, considero que cualquier provocación en ese ámbito es absolutamente inadmisible. Hay que pensárselo cien veces antes de publicar o dibujar algo así porque contribuye a crear mayor división entre las distintas confesiones Si el Estado no es capaz de impedir algo, debe al menos disculparse. Las conductas extremistas, vengan de donde vengan, son siempre peligrosas. -Parece que ha surgido una situación única al convertirse Rusia prácticamente en el único interlocutor capaz de mediar con Hamás e Irán. ¿Cómo valoran el papel que habrán de jugar, no es demasiado complicado? - Somos conscientes de nuestra responsabilidad y estamos dispuestos a hacer todo lo que dependa de nosotros para tratar de salir del callejón sin salida en el que nos encontramos. De forma legítima, en Palestina se ha hecho con el poder una organización que todo Occidente considera terrorista, algo poco agradable para los participantes en el proceso de paz, pero tiene solución. Tengo mis ideas sobre lo que deberíamos de hacer y creo que tendré oportunidad de hablar de ello durante mi visita a España. - ¿Cree usted que se puede hablar con terroristas después de que hayan depuesto las armas? -Ningún país civilizado puede permitirse el lujo de entablar negociaciones con terroristas. Eso les fortalece a ellos y debilita al Estado. Pero si deponen las armas y declaran firmemente que renuncian a todo tipo de lucha armada, entonces sí merecen que se inicie con ellos un diálogo. -Echando un vistazo a las relaciones entre España y Rusia entre los años 2000 y 2004, da la sensación de que la actividad ha decaído en los últimos años. ¿Tiene eso que ver con el cambio de Gobierno en España? - Tuve muy buenas relaciones con Aznar. Le considero un político fuerte que sabe lo que quiere y comprende perfectamente con qué medios debe alcanzar uno u otro objetivo. Pero con José Luis Rodríguez Zapatero, también he establecido unas buenas relaciones de trabajo y personales.

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