Junta y Caja España cofinanciarán un plan para emergencias hasta el fin de la década
Caja España y la Junta han retomado para el próximo quinquenio la iniciativa las obras de conservación de la Catedral con 1,9 y 2,7 millones de euros, respectivamente, en proyectos que pretender dar prioridad a la restauración de las vidrieras y el presbiterio como zona más noble del recinto. Las necesidades, sin embargo, sólo se cubrirán en un 50%, entendiendo por tales las más urgentes. Como medida adicional el convenio entre las dos instituciones incluye planes de difusión de cara al turismo y becas y cursos de formación para futuros artesanos que trabajen para el inmueble en especialidades que raramente se pueden aprender fuera de este tipo de circuitos. Según el administrador de la Catedral, Mario González, esta iniciativa servirá para palicar en aproximadamente un 50%las necesidades que presenta el templo hasta finales de esta década, salvo que se presenten imprevistos: «el conjunto de las vidrieras necesitaría 4 millones de euros para quedar bien y retejar la techumbre del templo exigiría no menos de otros 80 millones de las desaparecidas pesetas, o sea, medio millón largo de euros más». Medio millón de visitantes Según González, el Obispado contabilizó el año pasado aproximadamente 200.000 visitantes o turistas, que llegaron a la Catedral en grupos organizados y demandaron atención especializada o la asistencia de guías. Se calcula que no penos de otras 300.000 recorrieron también el recinto por libre -en total medio millón de personas- dejando en los cepillos de la iglesia el equivalente a unos 50.000 euros, poco más de nueve millones de pesetas. Esta cifra, a pesar de parecer abultada, apenas representa una gota de agua en las necesidades anuales de mantenimiento de la Catedral: «nos daría para un par de limpiezas de tejado y poco más, porque todo es incomparable en este edificio». La baja rentabilidad del turismo que alimenta directamente la Catedral en forma de pago de entradas a su museo o de donativos resulta, sin embargo incomparable para la ciudad y sus establecimientos turísticos y hosteleros, cuyos beneficios multiplican centenares de veces la escasa recaudación del Obispado. Según Mario González, sólo por este motivo las administraciones públicas deberían ser más generosas para con el primer monumento histórico-artístico de la ciudad, que figura obligatoriamente en cualquier guía que se quiera enviar por el mundo para captar visitantes». Para los responsables de la conservación de la Catedral las peripecias que sufre el inmueble, entre restauración y restauración y urgencias y urgencias, respomden al desinterés de la gente «porque los leoneses son muy sensibles para la conservación de una de las primeras joyas del patrimonio local». «Aunque a la hora de la verdad», se añade, «otra cosa son las diferentes administraciones o los partidos, que se pasan la pelota unas a otras si la Catedral tiene problemas, da igual que sean urgentes o no, o los instrumentalizan políticamente , pero esa no es cosa del Obispado».