El Príncipe reivindica los instrumentos del Estado de Derecho para acabar con el terrorismo
Las víctimas avisan al Gobierno de que no admitirán amnistías
El vicepresidente de la UE advierte de que los terroristas son el «enemigo» y no el «interlocutor»

La hermana de Miguel Ángel Blanco, frente a una foto de su hermano
Las víctimas de ETA dijeron ayer «no» a una negociación con la banda terrorista que incluya «amnistías, indultos o excarcelaciones». Dirigentes de las principales organizaciones de víctimas de la banda terrorista coincidieron en el congreso de Valencia en exigir al Gobierno que no conceda «medidas de gracia» a los activistas porque eso sería «privar ilegítimamente a las víctimas de su derecho de poder perdonar». La mesa redonda con las vícti-mas de ETA concitó unanimidad en contra de cesiones a la banda terrorista para lograr la paz. «Sólo los que hemos sido sus víctimas tenemos el derecho al perdón», explicó Buesa, presidente del Foro de Ermua, quien advirtió que las amnistías históricamente «se han hecho contra las víctimas del terrorismo» y no garantizan el fin de la violencia «como ocurrió en España en 1977». «Esa política del perdón contradice los valores de justicia e igualdad que la propia Constitución proclama», amén de extender un «telón de olvido so-bre el sufrimiento de unas víctimas que no han visto compensada su amargura con la justicia». Más rotundo fue Alcaraz, presi-dente de la AVT: «Se está pisando e insultando la memoria de mi fa-milia» cuando se habla de negociar con los terroristas. «No permitiré que la sangre de mi familia sea de-rramada en vano y que sus asesinos puedan obtener ningún beneficio», advirtió Alcaraz. El líder de la aso-ciación también alertó de que la AVT no tolerará que «un Gobierno pueda comprar nuestro silencio con medallas y subvenciones». También el vicepresidente de la Comisión Europea, Franco Frattini, aseguró tajante que los terroristas «jamás serán nuestros interlocuto-res» porque «son nuestros enemi-gos», una frase que provocó una cerrada ovación. Por su parte, el príncipe de Asturias defendió que la «fortaleza de las convicciones democráticas» y los «instrumentos del Estado de Derecho» son las principales armas para acabar con el terrorismo, que «no doblegará» a la sociedad española. Felipe de Borbón inauguró el congreso.