«El trabajo exige mucha dedicación, muchas horas, mucha vida»
«A veces los techos nos los ponemos nosotras, otros la sociedad. Hay mujeres que prefieren no renunciar a sus hijos, a tener una vida personal más rica, porque las dos cosas suelen ser incompatibles. Esto exige mucha dedicación, muchas horas, mucha vida». Marcos habla de su entrega al trabajo con el orgullo de quien ha tomado conscientemente la decisión de seguir con firmeza ese camino. Considera que el avance de la mujer ha sido enorme, aunque ahora los pasos parezcan lentos. «Pero son seguros». Comprende que la conciliación, «palabra tan bonita», es difícil en la vida femenina, pero confía en poder llevar a cabo el sobreesfuerzo que supone «llegar a la meta de forma muy coherente, pero por nuestros propios medios». «Aún no hay muchas mujeres en puestos de responsabiliad», comenta, «pero sí hay un montón a las puertas de dar el paso. Quizá vayamos lentas, pero las cifras son significativas para ver cómo estamos subiendo peldaños». Confía especialmente en la excelente formación de las jóvenes (que comprueba en las incorporaciones a la entidad financiera) como base firme sobre la que ir ascendiendo en los puestos de toma de decisiones. Y defiende la forma de actuar femenina: «Nunca he entendido que una mujer tenga que trabajar como un hombre para estar arriba. A parte de las cuestiones de carácter, hay diferencias sensibles. Las mujeres llegamos al mismo punto con unas formas más sutiles, hacemos que los demás actúen como queremos sin llegar al ordeno y mando». El único secreto para disfrutar del trabajo: «Entusiasmarse con la tarea diaria. Es vital».