EL FISCAL PIDE 90 EUROS ESPAÑA ZANJA EL CASO COINCIDEN CON EL PP | Crónica | Reacciones al caso de Montcada i Reixac |

La protesta contra la duquesa de Alba se zanjará con multas Londres garantiza que no habrá más crisis del «Tireless» Zaplana defiende las críticas de Cuevas contra el Gobierno Alba siempre estaba ausente

Publicado por
Consuelo Chaves Esther Taboada barcelona
León

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Al grito de «Palos para unos, medallas para otros» y «Juicios rápidos solo para los jornaleros», el secretario general del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) acudió ayer a la Audiencia Provincial de Sevilla para responder por las protestas que los jornaleros protagonizaron el pasado Día de Andalucía debido a su rechazo a la concesión del título de hija predilecta de Andalucía a la duquesa de Alba. El fiscal considera que se cometió una falta de desobediencia a la autoridad y ha solicitado dos multa de 90 euros por sendas faltas de insultos y desobediencia. Tras conocerse esta petición, los miembros del SOC que esperaban en la puerta para apoyar a su compañero continuaron sus gritos blandiendo en sus manos billetes de diversa cuantía para afrontar el pago de la multa. | c.c. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aceptó el martes como suficientes las garantías escritas dadas por su homólogo británico, Jack Straw, de que no volverá a repetirse en Gibraltar un incidente como el protagonizado en el 2000 por el submarino nuclear Tireless . Esta aceptación es un paso hacia el acuerdo de cooperación que España, Gibraltar y Reino Unido negocian desde marzo del 2005, a pesar de que Londres no renuncia a efectuar reparaciones nucleares en la colonia tal como España le había pedido. | efe Las críticas del presidente de la CEOE, José María Cuevas, a la política antiterrorista del Gobierno y a la OPA de Gas Natural sobre Endesa recibieron el respaldo del PP, que las calificó como «un ejercicio de responsabilidad», según Zaplana. El PSOE pidió, en declaraciones de su secretaria de Política Económica y Empleo, Inmaculada Rodríguez-Piñero, una «rectificación inmediata y contundente» al presidente de la patronal, por «deslealtad». | efe La vida tranquila de Mont-cada, un pequeño pueblo a las afueras de Barcelona, se truncó la pasada noche del sábado 4 de marzo. Uno de sus vecinos, F. Javier Pérez, hijo de una familia andaluza muy querida, era acusado de golpear casi hasta la muerte a la hija de cinco años de su compañera sentimental. Compartían desde hacía poco más de tres meses el piso en el que residía él desde 1997. Separado y con antecedentes de maltrato a su exmujer, decidió emprender una relación con Ana María C. F. tras conocerla en un chat. A pesar de haber nacido y haberse criado en dicha población, F. Javier no cuenta con muchos amigos en Montcada. Fue voluntario durante algún tiempo de la Cruz Roja y trabajó siempre temporalmente en diversas empresas. «Era un niño tímido, más bien parado», comenta una de las vecinas. Precisamente, el marido de esta vecina, dueño de un estudio fotográfico, fue una de las últimas personas que vio a los tres juntos como habitualmente sucedía. La tarde del mismo sábado fueron F. Javier Pérez, Ana María C. F. y la pequeña Alba a sacarse unas fotos de carné que nunca llegaron a recoger. Hoy los vecinos están indig-nados. Indignados de que algo así pudiera pasar en su entorno, indignados por no darse cuenta, indignados porque el pueblo dé esa imagen fuera e indignados por la dejadez de las instituciones. Montcada tiene 34.000 habitantes y vive, básicamente, de la industria que tiene alrededor. Hasta 2.000 fábricas se agrupan en los diez polígonos existentes. Sus habitantes son, en su mayoría, gente obrera llegada de otras partes de España en décadas anteriores, y, en los últimos años, de otras partes del mundo. Poco o nada sabían del presunto agresor. Ni él ni su nueva compañera hablaban mucho. Tan sólo el necesario saludo. Siempre que bajaban al bar se sentaba la pareja con la niña, sin hablar mucho entre ellos. Sin embargo, el operario al que encargaron la reforma de la vivienda a principios de año y que pudo compartir muchas horas con la madre y la hija, ya que ésta no trabajaba, afirma que en casa era diferente. Ana María hablaba mucho por teléfono e incluso le llegó a confiar algunos de sus problemas. El trato con ellos en casa era cordial. Fue la actitud y el aspecto físico de la niña lo que le llamó la atención. «Era una niña muy independiente. Sólo hablaba conmigo porque yo me dirigía a ella. Se pasaba el tiempo en una silla en su habitación y parecía ausente», comenta dicho trabajador. También se extrañó de la extrema delgadez de la pequeña Alba. «Cuando estaba Maite, la hija de F. J. Pérez que tiene 7 años, se mostraba más niña, más abierta, más suelta y comía un poco mejor. Pero era de comer muy poco. No era normal». ¿Columpios o cama? Durante los casi dos meses que este trabajador, cuyo nombre prefiere ocultar, estuvo en la casa, vio en dos ocasiones moratones en la cara de la pequeña. Cuando se interesó por los mismos, su madre se apresuraba a contestar que se había caído en los columpios y en el patio del colegio, versión que corroboraba la niña. Sin embargo, fue diferente la respuesta que la misma Ana María dio a una de las madres de una compañera de clase de Alba: «Se cayó de la cama». Igualmente, no pasaron desapercibidas para algunas de las madres del colegio Viver las calvicies que la niña presentaba en la cabeza. De todos modos, la propia directora del colegio no advirtió ninguna conducta extraña, hecho que le extrañó, ya que en un informe del colegio anterior afirmaban que sufría hiperactividad. Después de lo ocurrido, la mayoría de los vecinos lo único que reclaman es justicia para Alba. No tienen culpables, sólo una víctima.

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