La Policía se cruzó en el 2002 con el germen del 11-M sin detectar sus planes
La Unidad Central de Información Exterior (UCIE) de la Policía se topó en octubre de 2002 con las reuniones que fueron el germen del 11-M. Supo entonces que varios de los activistas que acudían a esos encuentros de Madrid, y que luego participarían en la masacre, hablaban de intentar de «llevar la yihad» a Marruecos y, sobre todo, en España. Sin embargo, la Policía nunca llegó a descubrir que aquellas conversaciones se habían convertido en planes reales para atentar en Madrid. Hasta trece notas informativas remitidas en las últimas semanas a la Audiencia Nacional dan cuenta de esos seguimientos, que cesaron en febrero de 2004, sólo un mes antes de la masacre de Madrid, ante la falta de indicios de que el grupo hubiera pasado a la acción. Según desvelan las notas elaboradas gracias a confidentes e informaciones propias, en aquellas reuniones controladas por la Policía participaban Serhane Ben Fakhet, El tunecino , terrorista suicida y jefe del comando del 11-M; Rabei Osman, El Egipcio , cerebro de los atentados y detenido en Milán; Mohamed Larbi Ben Salam, un conocido cabecilla europeo de Al Qaeda; y Mustafá Maimouni, el dinamizador de la células islamista en España e imputado por los atentados de Casablanca. Entre finales de 2002 y finales de 2003 este grupo se reunió en numerosas ocasiones, siempre en las cercanías de la mezquita de Estrecho, una de la más integristas de Madrid. Los informes policiales de principios de 2003 desvelan que los yihadistas pertenecían a un grupo islamista que se hacía llamar Haraka Salafiya (Movimiento Salafista). También en aquella época los investigadores supieron, gracias a los colaboradores policiales, los números de los teléfonos móviles de los cuatro activistas, aunque en los informes no consta que la UCIE pidiera autorización judicial para pinchar esos aparatos. Los primeros seguimientos al grupo también permitieron determinar los coches que habitualmente utilizaban los yihadistas, y averiguar que El tunecino se había casado con la hermana de Maimouni. Incluso supieron cómo Ben Fakhet fue ganando poder e influencia en esos encuentros, hasta desplazar a El egipcio , que terminó por marcharse de España el 27 de febrero de 2003.