Las becas unicamente se dan sin haber tenido empleos anteriores
Para acceder a una beca o contrato en prácticas intermediado desde Fgulem los solicitantes deben estar en posesión de un título universitario superior o de grado medio desde fecha posterior a enero del 2001, lo que todavía da un margen a cinco promociones de potenciales beneficiarios. Se exige también estar empadronado en Castilla y León, aunque los estudios se hayan realizado fuera, y no haber disfrutado anteriormente de ninguna ayuda o beca, pública o privada, para completar su formación en prácticas. Igualmente se requiere no haber trabajado antes por cuenta propia o ajena y encontrarse en situación de desempleo en el momento de solicitar la ayuda, a fin de garantizar que sólo accederán a ella quienes sean completamente novatos para el mercado laboral. La jornada de un becario no difiere sensiblemente, lo mismo que sus tareas, de la de cualquier otro trabajador. Como obligaciones deberá respetar las normas de la empresa o entidad que lo acoja en lo referente a horarios, tareas y mantenimiento del secreto profesional, aunque, dado el carácter formativo de las becas, el disfrute de las mismas no implicará relación laboral alguna en un peculiar contrato que, a su finalización, no da derecho a continuidad o a indemnización alguna, una vez finiquitado. En cuanto a las obligaciones de las empresas son de lo más ventajosas en relación con los titulados universitarios. De entrada deben fijarles un horario de trabajo «que nunca será inferior al 85% de la jornada laboral vigente» para el resto de los trabajadores, manteniéndolo durante un mínimo de seis meses hasta el máximo de un año. Respecto a los honorarios, parcialmente subvencionados por las administraciones públicas, dependiento del tipo de beca, los recién titulados tienen también flacos derechos: el salario mínimo, que es el que casi siempre se cobra, será de 529 euros en concepto de pago propiamente dicho y de seguros de accidente y de responsabilidad civil, estos últimos a cargo de la Universidad. Por último y en teoría cada empresa debería «designar un tutor responsable de las prácticas, el cual fijará un plan de trabajo para el becario», así como comprometerse a que los titulados no sean utilizados como mano de obra barata para sustituír un puesto en plantilla. El grado de cumplimiento de estas últimas condiciones, sin embargo, es dificil de evaluar: los chavales no se quejan y sólo piden un certificado de primera experiencia laboral.