Sólo una parte de ellos consiguen colocarse en precario por seis meses, según la Fundación Universidad-Empresa
Más de 2.100 titulados universitarios se ofrecen para contratos de 529 euros
El último año un millar de uiversitarios salieron de las aulas, la mitad directamente al paro
«El año pasado se presentaron 770 solicitudes nuevas para prácticas en empresas y tenemos en lista de espera a 2.203» ANTONIO ALONSO , director de la Fundación Universidad-Empresa Hace ya casi una generación que las titulaciones universitarias no son un seguro de vida para el que las aprueba. Un total de 2.013 licenciados hacen cola en la ventanilla de la Fundación Universidad-Empresa (Fgulem) para engancharse al mercado laboral mediante becas o contratos de prácticas con remuneraciones casi siempre inferiores a las de jóvenes que no han cursado ningún tipo de estudios. En el 2005 salieron de la Universidad de León más de un millar de titulados, de los que 770 derivaron hacia Fgulem para realizar prácticas laborales subvencionadas por la Junta, la propia Universidad o la UE. Las empresas que los acogen se limitan, por lo general, a pagar sólo la Seguridad Social de un salario de 528,89 euros exactamente. Según el equipo director de Fegulem, integrado por Antonio Alonso y María Ángeles Fernández,hay muy pocas titulaciones universitarias que se rifen en el mercado laboral y no demanden prácticas de ayuda. «La mayor parte no se imparten ni siquiera aquí, sino que se trata de carreras que chicos leoneses han estudiado fuera de la provincia. Arquitectos, aparejadores, técnicos de obras públicas o ingenieros de telecomunicaciones ni siquiera nos llegan, porque, según salen de las aulas, los cogen las empresas con sus propios cursos de prácticas o formación». El inesperado auge de la informática y de la construcción para las anteriores generaciones, que ni lo sospechaban, ha tenido mucho que ver en eso Paro en letras Entre las titulaciones universitarias que se imparten en León la única que también se disputan las empresas es la de Económicas, de la que el año pasado se presentaron en Fgulem 49 solicitudes de empleo en prácticas y fueron atendidos. «Como suponíamos que no todos los recién licenciados acudían a nosotros y podía haber algunos que no se atrevieran estuvimos a punto de poner anuncios en la prensa para solicitar becarios de parte de las empresas, que, lógicamente, iban a probarlos y a contratar a la mayoría». Por el contrario, los que corren peor suerte son los maestros, que en sus diversas especialidades de educación infantil, primaria o especial suman casi la quinta parte de los titulados en paro. Les siguen abogados, biólogos, veterinarios, psicólogos y, en general, licenciados en cualcuier titulación que dependa mayoritariamente de empleos públicos o caiga en sectores privados en declive. «Mucha gente acaba los estudios y se pone directamente a hacer oposiciones para lo que sea, porque sabe que en su especialidad resultaría muy dífícil encontrar un empleo privado: es lo típico de titulaciones que tienen pocas salidas si se exceptúa la enseñanza o una biblioteca, casi todas de letras en las que, si alguién pide hacer prácticas, es para probar en unos pocos centros privados muy concretos». Según los responsables de Fgulem, la evolución de la bolsa de trabajo no ha sufrido grandes altibajos desde que se creó en 1999 en un programa de formación mediante prácticas promovido por la Junta. A lo largo de estos años un total de 1.350 jóvenes universitarios han realizado este tipo de prácticas en la provincia de León, a una media anual que supera ahora los cuatrocientos. Para los directivos de la Fundación es importante destacar lo positivo sobre lo negativo, dando relevancia a las oportunidades que se ofertan a los jóvenes recién titulados: no importan tanto los bajos salarios o la temporalidad de los primeros contratos como el hecho de que más de un 75% de los que acceden a una empresa como becarios acaban reenganchándose en ella o en otra del mismo sector: todo es cuestión de entrar en la rueda de las nóminas y de las plantillas.