«Interviene en cada informe, lo apostilla todo y siempre tiene una batallita que contar», se quejan

El regreso de Fraga a los órganos de decisión incomoda a los líderes del PP

Es optimista sobre el alto el fuego y quiere brindar todo el apoyo del PP a Zapatero

Rajoy, Fraga y Acebes en el último comité ejecutivo que celebró el PP

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Magis Iglesias - madrid
León

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Manuel Fraga preside desde hace un mes las convocatorias de los órganos de dirección del PP como estipulan los estatutos del partido, que conceden al presidente fundador esta prerrogativa aunque sea el presidente ejecutivo, Mariano Rajoy, quien dirija las reuniones. Desde que abandonó el Parlamento de Galicia y regresó a Madrid, sus profusas y siempre contundentes intervenciones condicionan los debates y molestan a los dirigentes populares. «Él lo hace con la mejor intención porque cree que así ayuda», explica un correligionario del fundador del PP que muestra su indignación por la reciente intromisión del veterano político en la vida del partido. «Eso no se lo hacía a Aznar porque cuando él estaba no venía a las reuniones», recuerda, y se queja de que Fraga está perjudicando seriamente a Mariano Rajoy porque le resta protagonismo al ocupar su lugar en la presidencia. Esta opinión es compartida por otros compañeros que relatan la incomodidad del líder del partido cuando tiene que posar ante las cámaras bajo la presidencia del fundador en las reuniones de los órganos colegiados de dirección. «Interviene en cada informe, lo apostilla todo y siempre tiene algo que decir o una batallita que contar», apunta uno de los dirigentes que asistió indignado a las exposiciones de Fraga en la última reunión del comité ejecutivo, celebrada en vísperas de la entrevista de Rajoy con el presidente del Gobierno. En esa sesión, el político gallego «habló muchísimo» -según sus compañeros-, defendió brindar un apoyo incondicional a José Luis Rodríguez Zapatero y sostuvo una actitud muy colaboradora y optimista ante el alto el fuego, precisamente la contraria de la que manifestó minutos después de hacerse público el comunicado de ETA, que calificó de «mala noticia». A causa de su conocida y atropellada retórica y las consabidas huellas de la edad en el tono de voz, no todos suelen comprender la totalidad de sus argumentos. Algunos dirigentes creyeron entender que proponía que José María Aznar debería aprovechar su amistad con el primer ministro británico, Toni Blair, para pedirle información de sus conversaciones con Zapatero sobre ETA. Nadie se atreve «Lo peor es que Fraga agota los debates», comentó uno de los hijos políticos del anciano dirigente. «Después de que él habla nadie se atreve a intervenir», explicó y atribuyó al protagonismo del fundador la magra lista de dirigentes -dos- que pidieron la palabra en la reunión del pasado lunes, cuando se preveía propicia para una prolongada discusión sobre la situación política creada por la tregua. Esta experiencia no fue la única porque, durante la Convención, Don Manuel también rompió moldes en la reunión que celebró el comité ejecutivo. «Teníamos mucha prisa para poder seguir la agenda pero él se empeñó en revisar todos los detalles del documento que teníamos que aprobar», explica una ejecutiva que recuerda la inmensa paciencia que derrochó el secretario general atendiendo a todas y cada una de las objeciones e interrupciones de Fraga. Como Ángel Acebes, no son pocos los dirigentes populares que llevan con resignación la nueva situación, se muestran comprensivos y defienden el derecho del fundador al máximo respeto de todos los miembros del partido. Sin embargo, los más jóvenes se impacientan y se preguntan por qué el presidente no le pide que se abstenga de participar en los debates y envíe un representante a las reuniones, como ha hecho hasta ahora. Pero todos saben que Rajoy jamás hará tal cosa y ven a Fraga poco dispuesto a reducir su actividad. De hecho, muchos altos cargos del partido e incluso algunos dirigentes autonómicos reciben a menudo recortes de periódico con asuntos que les afectan señalados y remitidos por el anciano presidente fundador. Algunos senadores aseguran que también en la Cámara Alta despliega enorme actividad e insta constantemente al grupo a preparar la reforma del Senado, que no está previsto que se aborde hasta el final de la legislatura. «Hay que estar preparados», arguye el político de Villalba. Piqué propone una campaña «suave» El presidente del PP catalán, Josep Piqué, cree que su campaña ante el referéndum al que se someterá al nuevo Estatut ha de ser «pedagógica» y tener «perfil suave», a fin de no fomentar la participación por «reacción». Según explicaron fuentes de su entorno, Piqué pretende ahora buscar la complicidad de sus compañeros del PPC para defender esta idea en Génova y solicitar que todo el partido actúe en consecuencia. Según las tesis de Piqué, el PP debe ser consciente de la «delicadeza» de hacer campaña para pedir a los catalanes que rechacen el nuevo Estatut, así como de las complicaciones que tendrá, en su día, anunciar un recurso ante el Tribunal Constitucional cuando el texto haya sido ratificado ya en referéndum. Asimismo, apunta que una abstención relevante en esa consulta podría ser interpretada como un «fracaso» de los impulsores de la reforma estatutaria, por lo que «no conviene en absoluto» poner en marcha una campaña «demasiado agresiva» que pudiera fomentar, «por rechazo», la participación en Cataluña. Con estos argumentos, el presidente del PP catalán pretende convencer a los suyos de que apoyen su tesis, con el objetivo de trasladar a Génova estas impresiones y poder pedir que, también desde Madrid, se coopere en esa línea. De momento, los populares están inmersos en la preparación del siguiente trámite del texto estatutario: el Senado. Los presidentes de las autonomías gobernadas por el PP tienen previsto intervenir en la Cámara Alta.

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