| Reportaje | Dos mil años bajo el suelo |
Piezas que cambian la historia
Miles de piezas esperaron hasta el año 2004 para que los arqueólogos desentrañaran la criptografía y modificaran de manera radical el pasado más antiguo de León
Durante un año, los arqueólogos excavaron las entrañas del yacimiento para que la tierra bajo sus pies fuera desenterrando los sedimentos de siglos de historia. En total, han sido más de doce mil las piezas -algunas de ellas auténticos tesoros- que han ido viendo la luz y que, en algunas ocasiones cambian de manera radical todo lo que, hasta este momento, parecían verdades oficiales. Entre las certezas desmontadas está, como ya se ha demostrado, la que aseguraba que León fue abandonada como consecuencia de la Caída del Imperio. Pero hay algunas más. Una de las más «extravagantes» es la que se refiere al descubrimiento de cerámicas islámicas omeyas (califales) del siglo X y que se encuentran entre las más antiguas descubiertas en la Península Ibérica. Este hallazgo resulta crucial pues demuestra que hubo asentamientos bereberes en la ciudad. Así lo asegura el profesor de la Universidad de Oviedo Avelino Gutiérrez, que es el encargado, junto a Fernando Miguel, de la investigación de todas las piezas medievales. Gutiérrez explica que de este tipo se han encontrado unas ocho vasijas fragmentadas, una de ellas casi completa, cuyas características las alejan de las que se realizaban en el norte y que tienen motivos decorativos geométricos. La profusión de este tipo cerámico en los talleres cordobeses durante el emirato independiente y sobre todo en el califato (siglo X) han hecho que reciba también el nombre de Cerámica verde cordobesa o Cerámica califal, siendo Córdoba primero y Medina Azahara después los principales centros productores. Por eso resulta tan excepcional el hallazgo en León. Pero, referente a la época medieval también se han encontrado restos cerámicos pintados en blanco y de tradición antigua similar a la islámica y que se produce en la ciudad hasta el siglo XIII. Por último, el yacimiento también albergaba piezas a las que se ha denominado Gris Asturleonesa y que es típica de León. En este momento, León ya está constituido como Reino y ha recibido inmigración del sur de la Península. Serán pues los mozárabes los que se encargarán de realizar la cerámica que se ha encontrado. Avelino Gutiérrez llega a esta conclusión puesto que se trata de restos en los que se aprecian caracteres visigóticos. Son formas muy elaboradas, de superficie brillante y pulida. Una pechera romana Una de las piezas más valiosas es la pechera romana hallada junto a la muralla. Perteneciente al siglo III, sólo existen en el mundo otras cinco, todas ellas en los territorios orientales. Demuestra que la construcción de la muralla que se acometió en León en época de la Tetrarquía (finales del III y principios del IV) fue realizada por militares que llegaron hasta León provinientes del Oriente del Imperio. Más tarde, este modelo se exportó a otros centros neurálgicos del Imperio, como Lugo, Braga y Astorga. Es una piezas en bronce -dibujo de la izquierda- que tiene un águila grabado en ambas partes y luce además los distintivos del Imperio. En estos momentos, la pechera se encuentra en proceso de restauración en el Centro Nacional de Referencia. Entre las «joyas» encontradas en uno de los recintos de las termas están casi un centenar de monedas que los legionarios perdieron por descuido durante sus visitas a las letrinas. Su principal característica radica en el hecho de que su acuñación es peculiar y no se han encontrado lejos del mediterráneo. Acuñadas en bronce, con ellas se pagaba a las tropas y muestran las imágenes de Magencio y Diocleciano. Además, el profesor García Lobo estudia en estos momentos las inscripciones de una basa o capitel romano -aún no se ha desentrañado cuál de las dos cosas puede ser- que fue reutilizado como capitel de la catedral románica. Los expertos creen que, debido a la inscripción -una de las frases grabadas puede ser Cristo está aquí- debería haber estado en uno de los lugares principales del Templo. Se trata de un descubrimiento de gran valor debido a la escasez de elementos de la seo antigua que se conservan en la actualidad. El porqué hay que buscarlo en el hecho de que la mayoría de las piezas de una catedral se usaron finalmente para la construcción de la Pulchra. En la actualidad, este capitel se encuentra en el Museo de León. Las conclusiones de este trabajo se publicarán dentro de dos años y se convertirán en un ejemplo de cómo es posible la colaboración satisfactoria entre instituciones y expertos de diferentes ámbitos.