Diario de León

El director de la Guardia Civil, Gómez Arruche, es el único cargo que puede estar en la picota

Rubalcaba ratificará a la cúpula de Interior de cara al proceso de paz

José Antonio Alonso deberá decidir el futuro de Alberto Saiz, responsable del CNI

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Melchor Sáiz-Pardo - madrid
León

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Alfredo Pérez Rubalcaba, el nuevo titular de Interior, tiene previsto ratificar a la mayoría de altos cargos del departamento para no alterar la estrategia antiterrorista en vísperas de un posible proceso de paz. El ministro que controlará la información clave del alto el fuego de ETA piensa afrontar esta nueva etapa con la base de los equipos que tenía su antecesor, José Antonio Alonso, quien tampoco hará grandes reformas en su ministerio. Ambos asumirán sus carteras este martes después de prometer sus cargos ante el Rey en el Palacio de la Zarzuela. Moncloa ve con buenos ojos que los cambios en los dos departamentos se limiten a «meros ajustes». José Luis Rodríguez Zapatero, que aconsejó a los dos ministros que no hicieran grandes remodelaciones internas, ha pretendido que los ceses y nombramientos de la pasada semana no fueran considerados como una verdadera crisis de Gobierno. Este lunes, el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, confirmó que en Interior y Defensa se «combinará la continuidad con algunos cambios, aunque no de carácter radical». Pérez Rubalcaba, según fuentes del Ejecutivo, sólo llevará al palacio del Paseo de la Castellana 5 a sus más estrechos colaboradores, sobre todo para cubrir las plazas de confianza que Alonso deja con su marcha a Defensa, a donde se llevará, entre otros, a su jefe de gabinete, José Luis de Benito. El futuro ministro del Interior, que quiere limitar el acceso a la información sobre ETA al menor número posible de cargos, ya ha comentado con su antecesor su intención de que el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, permanezca como 'número dos' del departamento y al frente de la lucha antiterrorista. Camacho, amigo de Alonso y que aceptó el cargo por petición expresa del ministro, ha expresado, no obstante, en varias ocasiones su intención de volver a la carrera fiscal. No habrá tampoco cambios en la dirección general de la Policía, que seguirá en manos de Víctor García Hidalgo, ni en la de Instituciones Penitenciarias, con Mercedes Gallizo a la cabeza. Guardia Civil Mucho más incierto es el futuro del director general de la Guardia Civil, Carlos Gómez Arruche, considerado desde su llegada a Interior como un hombre del ex ministro José Bono. Gómez Arruche en los dos últimos años no ha mantenido una relación fluida con Alonso, particularmente en dos asuntos: la gestión del 'caso Roquetas' y la reforma del régimen disciplinario del instituto armado. Tanto Pérez Rubalcaba como Alonso, de quien dependerá el nuevo nombramiento, se inclinan por designar a un nuevo director que no sea un militar, aunque por el momento se desconoce la persona elegida. Pero Gómez Arruche no es el único cargo de la esfera de José Bono en la picota. José Antonio Alonso tiene ahora que decidir sobre el futuro del director del CNI, Alberto Saiz, una de las personas que más y mejor información manejará sobre las intenciones reales de ETA en el período que se avecina. Saiz, totalmente desconocido para Alonso, es un hombre de absoluta confianza del ex ministro de Defensa. Es más, llegó al CNI después de abandonar la Consejería de Industria y Empleo del Gobierno de Castilla-La Mancha por petición de Bono. Fuentes del Ejecutivo creen seguro el relevo de Saiz por una persona del equipo de Alonso, pero apuntan que este cambio se pospondrá aún varios meses. También está cuestionada la continuidad de Francisco Pardo, el actual secretario de Estado de Defensa, otra persona ligada políticamente a José Bono

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