El juez recoge en su auto los avisos del CNI sobre la amenaza de Al Qaida
Cuatro notas informativas del Centro Nacional de Inteligencia recuerdan que los servicios secretos alertaron al Gobierno de José María Aznar, antes de que se perpetrase el 11-M, de que Al Qaida había puesto a España en su punto de mira. Tras la masacre, los espías trabajaron sólo con la hipótesis de la autoría yihadista . El primero de los documentos, fechado el 27 de octubre de 2003, advierte de que «la visibilidad de España en el mundo árabe se ha incrementado en los últimos meses» tras la participación en la ocupación de Irak y después de las operaciones anti-islamistas por entonces en Madrid. El informe del CNI, que insistía en que el mundo «radical islámico» pensaba que España «hace el trabajo sucio a los americanos y persigue al islam», constata el aumento de la presencia de «elementos radicales islamistas» en la península. Los servicios secretos también recuerdan que Osama Bin Laden había señalado a España como posible objetivo, por lo que el espionaje de Defensa recomienda al Ejecutivo «reforzar las medidas de protección». El segundo informe, del 6 de noviembre del 2003, es mucho más concreto y habla de la posibilidad de que el argelino Alekema Lamari se convierta en martir a corto plazo. Es más, los espías consideran muy extraño que Lamari, casi un indigente, se dedicara a regalar el poco dinero que tenía a otros yihadistas .