Del Olmo atribuye la autoría del atentado a una célula yihadista de árabes residentes en España
La masacre de Madrid sentará en el banquillo a 29 de los 116 acusados
Los terroristas querían castigar a España y forzar la retirada de las tropas de Irak
Al juez Juan del Olmo no le gustan los macroprocesos. De 116 imputados a lo largo de 25 meses de investigación por su presunta relación con la mayor masacre terrorista de la historia de Europa, sólo 29 están abocados a sentarse en el banquillo de los acusados. En un juicio que no se celebrará antes de dos años tendrán que responder de los cargos que pesan contra ellos por su supuesta implicación en 191 asesinatos consumados y 1.755 más en grado de tentativa. Además tendrán que hacer frente -al menos teóricamente- a unos daños materiales valorados judicialmente en algo más de 22 millones de euros. De los 29 procesados en un minucioso auto de 1.471 folios, sólo tres lo son como presuntos autores materiales. Los demás serán juzgados por colaboración -tal es el caso de la trama asturiana acusada de de proporcionar los explosivos- y la mayoría por pertenencia a organización terrorista. Otros siete imputados por la colocación de las mochilas bombas que explotaron en cuatro trenes de cercanía madrileños el 11 de marzo del 2004 se suicidaron el 3 de abril en un piso de Leganés al sentirse acorralados por la policía. Sobre los otros 87 imputados no procesados por la masacre el magistrado irá resolviendo sobre su futuro procesal. Muchos de ellos están procesados en otras causas. A las 7.36 horas, 34 muertos en el andén número dos de la estación de Atocha. A las 7.38 horas, 79 fallecidos en las estaciones de los barrios obreros vallecanos de El Pozo del Tío Raimundo y Santa Eugenia. A las 7.39 horas, 63 muertos más en la entrada a las cocheras de Atocha, junto a la calle Téllez. El horror, el dolor, el pánico y la impotencia se adueñaron de los cientos de heridos y viajeros en los apeaderos del cercanías. Minutos después, Madrid se colapsó aterrorizada. Los autores El juez instructor atribuye la autoría de los atentados al Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), «máximo referente del movimiento Salafista Yihadista en España», precisa. La investigación judi-cial dirigida por el magistrado Juan del Olmo y la fiscal Olga Sánchez habla de la existencia de dos grandes grupos. Uno participó directamente en los atentados y otro le proporcionó la infraestructura para la huida a los supervivientes. El auto de procesamiento deja claro que la investigación no puso de manifiesto ningún dato que permita pensar en la participación directa de Al Qaida en los atentados. En cuanto a los móviles de la masacre, el auto recoge los contenidos de Global Islamic Media, una página web consultada por grupos islamistas en todo el mundo y, en concreto, por la célula que llevó a cabo los atentados de Madrid. Este tipo de material aporta ideas a los grupos terroristas de inspiración islámica y les señala posibles objetivos. En dichos documentos se hace un análisis de las razones que llevaron a José María Aznar a apoyar la invasión estadounidense de Irak y se propone «forzar al Gobierno español a la retirada de Irak». Para ello, «la resistencia debe propinar golpes dolorosos a sus tropas» y «debe aprovecharse al máximo la proximidad de la fecha de las elecciones generales en España, en el tercer mes del año próximo [2004]». Los estrategas de Global Islamic Media consideran que «el Gobierno español no soportará más de dos o tres golpes, como máximo, antes de verse obligado a retirarse por la presión popular. Si sus tropas permanecen tras estos golpes, la victoria del Partido Socialista estará prácticamente garantizada y la retirada de las tropas españolas estará en la lista de su proyecto electoral». El comando terrorista, liderado por Serhane Ben Abdelmajib Fakhet, 'el Tunecino', se formó a lo largo de 2003 a partir de al menos cuatro células islamistas diferentes, buena parte de cuyos adeptos procedían de la red de reclutamiento de mujahidines que en la década de los noventa montó Abu Dahdah, el líder de la desmantelada célula española de Al Qaida, condenado en el 2005 por la Audiencia Nacional.