Villamanín prepara un tributo a sus vecinos y al Frente Norte

«A las mujeres las llamaban 'hijas de la Pasionaria' y a nosotros nos llevaban a la cárcel sin motivo. A mí me metieron en la Modelo de Oviedo por 'comunista peligroso' y porque decían que espiaba por las ventanas. ¡Manda narices!, pero si no tenía ni 18 años y ellas no sabían ni quién era la Pasionaria», relata Agustín Alonso Castañón, uno de los vecinos de la montaña central leonesa cuya familia sufrió reiteradas vejaciones por parte de los soldados falangistas. Si hay una evidencia clara del despertar que viven algunas de las zonas rurales más azotadas por la represión en León ese es el caso del municipio de Villamanín, donde se han contabilizado 76 vecinos desaparecidos y más de mil hombres ejecutados tras la caída del Frente Norte en Peña Laza. La intención de un grupo de habitantes de los 19 pueblos que integran este ayuntamiento montañés es recuperar la memoria de los suyos con un conjunto de cinco monolitos que recuerden la barbarie que se padeció en este enclave, el último de la provincia leonesa en caer en manos de los sublevados. Una de las piedras tributará un homenaje a los vecinos muertos o desaparecidos y el resto se dedicará a cada una de las regiones con víctimas en esta zona: León, Asturias, Cantabria y País Vasco. Su ubicación pretende ocupar una parte de la campa de Rodiezmo, un lugar extraordinariamente simbólico donde se celebra cada año la fiesta sindical minera a la que acuden las principales figuras políticas del socalismo. Es, además, donde el presidente del Gobierno ha decidio retomar cada otoño el curso político tras las vacaciones estivales. Otra de las opciones es levantar este proyecto sobre el solar que antiguamente ocupaba el consistorio republicano. Un silencio de años La Asociación Pozo Grajero se está encargando de los trámites. De salir adelante, sería el segundo gran homenaje de León a sus represaliados, después del que está desarrollando el Ayuntamiento de la capital leonesa, gobernado por un alcalde del PP. Pero la cruel historia que se vivió en esta zona no ha quedado en el olvido, aunque se haya vivido en silencio. Un grupo de cuatro vecinos relataba a este periódico hace unos días que los listados de los rebeldes los facilitaban los curas que las tres iglesias del municipio pronto se convirtieron en cárceles improvisadas, donde se hacinaba a los detenidos antes de trasladarlos al campo de concentración de San Marcos. De ello y de otras muchas circunstancias queda constancia en el libro Represión de los tribunales militares franquistas en Oviedo, donde, por ejemplo, se recoge una carta del secretario de Villamanín, Amador Viñuela, a su esposa, de la que se extrae esta frase: «Muero por un ideal del cual no reniego y vosotros no quedáis sumidos en el fango, pues no soy un criminal». «Los firmantes de este manifiesto no queremos seguir lamentando la triste brutalidad de aquel retroceso, sino celebrar la emocionante calidad de los logros que le precedieron» «CON ORGULLO, MODESTIA Y GRATITUD», manifiesto conmemorativo de los 75 años de la II República «A las mujeres las llamaban 'hijas de la Pasionaria'. Pero si no sabían ni quién era» AGUSTÍN ALONSO CASTAÑÓN Represaliado de Villamanín