Diario de León

Casi todos han sido creados por particulares o asociaciones de vecinos sin apenas más aportaciones que las propias

La última historia de los pueblos se guarda en 50 pequeños museos rurales

En el año 2000 la Junta abrió un registro de pequeños museos, pero nunca ha funcionado

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Antonio Núñez - león
León

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Medio centenar de pequeños museos diseminados por toda la provincia -nadie ha hecho el censo exacto- intentan conservar la memoria cultural de León, al menos en los siglos más próximos, aunque casi siempre pasan desapercibidos y apenas ninguna administración pública se ocupa de ellos. La mayoría son simples colecciones que con eufenismos oficiales se llaman «museísticas» y que, en realidad, se trata de propiedades particulares que sus dueños quieren preservar antes de que el tiempo las olvide o las arruine. Según Jaime Lobo, jefe territorial de Cultura en la Delegación de la Junta de León, debería haber un registro oficial de pequeños museos rurales, pero el hecho es que no existe y, tirando de un catálogo más o menos oficial u oficioso, salen aproximadamente 40 museos muncipales que funcionan a su aire. Tampoco hay ayudas y subvenciones desde la autonomía para conservarlos o promocionarlos, de modo que el proceso para crear cualquier de ellos suele ser autónomo: un particular o una asociación de vecinos, generalmente jóvenes, reune una colección de objetos que llaman a la nostalgia de la vida antigua de los pueblos o, a veces, la iniciativa corresponde al maestro o al párroco, que ven cómo se desertiza la comarca con casas y enseres abandonados. En general el interés de las administraciones públicas es lo que menos cuenta: cada museo rural se las apaña como puede y no espera fondos para recuperar o conservar piezas de interés arqueológico o de etnología: les basta con que se les reconozca oficialmente su condición de depositarios de la cultura antigua o tradicional, bien en ustensilios de uso cotidiano un siglo atrás o bien en restos de épocas romanas o de los castros celtas, todos los cuales abundan todavía a lo largo y ancho de la geografía provincial. Sin número En los catálogos de visitas a museos para el turismo sólo figuran edificios modernos y emblemáticos, como el Musac, u otros pegados a edificios históricos, como los de las catedrales de León y Astorga o a palacios e inmuebles que, ya de por sí, son un museo como continente. La Junta quiere hacer con ellos una red museística para atraer el turismo, aunque hasta ahora no hay nada. El grueso de las pequeñas instalaciones sigue sin catalogar y contemplan desde ustensilios de la vida cotidiana de hace un siglo o dos -fabricacion de pan, de vasijas o fundiciones de hierro- hasta la historia económica de tres siglos atrás en no pocas comarcas: la cultura del lino y el autoconsumo en el museo de Encinedo (La Cabrera), la del textil de la lana en el Val de San Lorenzo o la de la alferería en Jiménez de Jamúz, entre otras. Paradógicamente las adminsitraciones públicas han prestado en atención y dinero más recursos a museos como el de la fauna salvaje de Valdehuesa (Boñar), donde se exponen tigres disecados, leones, elefantes, panteras y, en general, cualquier individuo de la fauna de dos o cuatro patas que no sea oriundo de la provincia de León, eso sí abatidos por un médico nativo. En cuanto al Musac y el resto de los medianos museos de León capital con presupuestos millonarios los expertos dividen sus opiniones en dos: o sólo sirven para atraer turismo o son espectáculo.

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