Diario de León

Zapatero no desvela sus planes pero da orden de que la fecha del debate se pacte con Rajoy

El Congreso dará permiso para negociar con ETA pero sin votar

El Gobierno quiere impedir que el PP y los nacionalistas vascos se enfrenten en el pleno

BENITO ORDÓÑEZ

BENITO ORDÓÑEZ

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Ramón Gorriarán - madrid
León

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José Luis Rodríguez Zapatero quiere pedir el placet del Congreso para abrir el diálogo con ETA la última semana de mayo. El presidente del Gobierno se propone hacer la solicitud en coincidencia con el debate sobre el estado de la nación. Renunciaría así a la idea de celebrar un pleno extraordinario monográfico en la cámara baja como era su primera intención. En su comparecencia, anunciará algunas de las medidas que adoptará para crear las condiciones que faciliten el final de la violencia. Hoy se cumple un mes desde la declaración de alto el fuego de ETA sin que José Luis Rodríguez Zapatero haya mostrado ninguna de las cartas que se guarda para impulsar el proceso de paz. Tiene previsto romper su silencio la última semana de mayo, en el debate sobre el estado de la nación, que quiere aprovechar para pedir el visto bueno del Congreso a la apertura del diálogo con ETA. Hasta entonces, se mantendrá fiel a la consigna de que aún no ha llegado el momento de hablar de iniciativas políticas porque primera hay que verificar la autenticidad del cese de actividades de la organización terrorista, constatado en dos informes del Ministerio del Interior. Antes de pedir el aval parlamentario, el presidente del Gobierno recibirá otros dos partes de las fuerzas de Seguridad para tener «la seguridad o una alta certeza» de que la inactividad es total. El problema, y no menor en estos tiempos de consenso con el PP, es que el principal partido de la oposición no quiere unir ambos debates y exige que se hagan por separado para que las críticas al Estatuto de Cataluña y a la política territorial no queden difuminadas por el lógico clima de acuerdo que requiere la apertura de un proceso de paz. Zapatero ha comunicado a sus colaboradores que le es indiferente la refundición de los debates o hacerlos por separado, pero que se cuente con el acuerdo del PP El Gobierno tiene claro que la autorización del diálogo con la organización terrorista no va a ser sometida a votación. Por dos razones, para votar se requiere que haya un texto y sería muy improbable conciliar las posturas del PP con las de, por ejemplo, los nacionalistas vascos. Y en segundo lugar, para evitar que los populares incurran en la contradicción de apoyar ahora una resolución a favor del diálogo con ETA después de haberse negado hace un año a secundar una iniciativa en el mismo sentido. El 17 de mayo del 2005, en el debate sobre el estado de la nación, todos los grupos, salvo el PP, respaldaron que el Gobierno iniciase un proceso de paz, una vez que los terroristas renunciasen a la violencia. El Gobierno, entretanto, mantiene su mutismo sobre los pasos que piensa dar una vez que se abra el diálogo con ETA. María Teresa Fernández de la Vega señaló que en la fase actual «no procede hablar de nada más» y reclamó que se abandonen «las especulaciones» sobre eventuales medidas gubernamentales. Zapatero lleva con gran discreción sus planes y apenas ha trascendido que tiene en su mesa un informe sobre presos de ETA. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y los miembros de su Gabinete posaron ayer en la escalinata de La Moncloa poco antes de celebrar, como cada viernes, la reunión del Consejo de Ministros. La fotografía retrata al Ejecutivo con sus nuevas incorporaciones: Alfredo Pérez Rubalcaba, como responsable de Interior; y Mercedes Cabrera, al frente de Educación. Los cambios en las carteras del Gobierno se anunciaron hace dos semanas y supusieron la salida del Ejecutivo de José Bono, hasta entonces ministro de Defensa; y de María José San Segundo, titular de Educación. Además, José Antonio Alonso ha cambiado la cartera de Interior por la de Defensa. El nuevo Gobierno de Zapatero, el segundo, es también paritario y mantiene el compromiso de tener el mismo número de ministros que de ministras. La dirección del PP declaró ayer su perplejidad ante el pleno parlamentario en el que el presidente del Gobierno quiere informar de la situación del alto el fuego de ETA y reconoce que no tiene información suficiente como para saber para qué recabará José Luis Rodríguez Zapatero el apoyo de la Cámara. «No sabemos cuál es el objetivo de ese pleno -afirmó Ángel Acebes-, qué se va a someter a decisión del Parlamento, para qué nos va a pedir la confianza y no sabemos siquiera si se va a someter algo a votación». En contra de lo que piensan el resto de los partidos políticos en bloque, por los datos que dicen haber recibido del Gobierno los dirigentes populares creen prematuro que el presidente pida el apoyo de la Cámara para afrontar la desaparición de ETA. La vicepresidenta primera del Gobierno no ocultó ayer su enfado por los comentarios y denuncias lanzados desde las filas del PP y Unión del Pueblo Navarro sobre presuntos arreglos gubernamentales con ETA sobre el estatus jurídico y político de esa comunidad foral. «Con toda claridad -manifestó María Teresa Fernández de la Vega- Navarra nunca ha estado en cuestión ni está ni lo estará». La portavoz gubernamental insistió en que la consecución de la paz no implicará el pago de «precio político» y el futuro de Navarra «no es una excepción» a esta regla general. Esa comunidad «es y será lo que los navarros quieran», unas palabras que la propia vicepresidenta reconoció de forma implícita que eran una obviedad porque es lo que ha ocurrido «hasta ahora».

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