| Crónica | Íntimo y más familiar |
Estrategias para un futuro europeo
No hubo doctores honoris causa pero la Universidad en pleno se reunió en torno a San Isidoro para pedirle «salud y éxito»

Eduardo Fernández, Martínez Majo y Miguel Alejo, saludado por Ángel Penas
Fue un acto más «íntimo y familiar» como lo definió el rector de la institución académica leonesa ya que en esta ocasión no hubo entrega de ningún doctorado honoris causa, tradición que no se interrumpia desde hace tres años. Sin embargo, no por ello fue menos intenso y más cargado de anuncios y buenas propuestas para el próximo año. Lo primero de todo, la «salud y el éxito para la Universidad» que le pidió el rector a San Isidoro, además de «fuerzas y buen sentido» para afrontar las dificultades y los cambios por los que deberá atravesar la ULE en un breve plazo de tiempo. A este respecto, el rector hizo referencia al Plan Estratégico que está elaborando la ULE «imprescindible para estar preparados lo mejor posible para los debates sobre las nuevas titulaciones o el modelo de financiación». Un documento que se está ultimando y en el que se plasmarán las titulaciones que deberá impartir la ULE. Penas también reconoció el momento que viven la investigación, el desarrollo y la innovación ya que la ULE se encuentra entre las mejores de España en el desarrollo de los cursos de doctorado, «máximo rango académico que otorga a quién lo posee la capacidad de investigar». Precisamente en el transcurso de la ceremonia de ayer tuvo lugar la entrega de los premios extraordinarios de doctorado a Carlos Díez Valle (en Veterinaria), Vanesa Robles Rodríguez (en Ciencias Biológicas), Roberto Fernández (en Derecho), Antonia Suárez (Filología Hispánica), Imelda Martín (Filología Inglesa), Ana María de Caso (Psicopedagogía), José Ramón Villar Flecha (Ingeniería Informática), Ildefonso Alvear (Incafd). Durante el curso pasado 64 doctores alcanzaron este grado académico por la Universidad de León