Condenados a hacer terapia
Más de cincuenta hombres, derivados desde los servicios sociales penitenciarios de León, siguen el tratamiento psicológico del programa Fénix como «sustituto» de la condena por malos tratos
Más de cincuenta hombres condenados por los juzgados de lo Penal de León y Ponferrada han sido derivados desde los servicios sociales penitenciarios de León al programa Fénix desde el pasado mes de septiembre. La mayoría realizan el programa que exige dos años de compromiso de los penados con la terapia y no reincidir en el delito de violencia de género. El programa aborda, en general, tres aspectos cruciales. En el área conductual los psicólogos trabajan el control de impulsos, de la ira y la conducta pública frente a la privada. Desde el punto de vista cognitivo, la terapia aborda el razonamiento moral, la resolución de problemas, el proceso de toma de decisiones, las distorsiones cognitivas en las que se basa la violencia y el manejo del estrés. Asimismo, en el ámbito afectivo y relacional se pretende trabajar la empatía, la expresión emocional, las celotipias o pasión de los celos, la autoestima, las habilidades de comunicación, y la negociación como alternativa a la agresión. Los profesionales que trabajan con los hombres que van obligados al programa Fénix reconocen que «van un poco medio obligados», a regañadientes, aunque la frase definitiva es que «tenemos encima de la mesa una sentencia». «Inicialmente hay algunos que vienen un poco agresivos», reconoce Vicente Martín, uno de los psicólogos que participa en el programa Fénix. Desmontar el pensamiento arraigado en una persona es una tarea compleja -agrega- pero poco a poco los ex agresores aprenden nuevas habilidades y conductas y, de momento, «ninguno de los que está en el programa ha vuelto a agredir», asegura, lo que considera de por sí una ventaja. El programa Fénix tiene por objetivo «disminuir la violencia de género en Castilla y León» y, en este sentido, los psicólogos consideran que está cumpliendo su papel, aunque se ha desviado de la filosofía inicial de que los hombres llegaran a las terapias de forma voluntaria. «Resulta mucho más difícil trabajar este tipo de conductas con personas que no acuden al psicólogo voluntariamente y que los deriva el poder judicial», abundan Josefa Vélez y Miguel Ángel Cueto en un artículo aún inédito sobre el programa Fénix en la provincia de León. No obstante, defienden que trabajar la terapia psicológica «contribuye en buena medida a erradicar esta lacra porque se trabaja con el origen del problema, independientemente de donde vengan derivados los hombres violentos».