Un español de la trama de los explosivos es el primer imputado del 11-M que se declara culpable
Sergio Álvarez se convirtió ayer en el primer imputado en los atentados del 11-M que se declara culpable. Álvarez, acusado de tráfico, transporte o suministro de sustancias explosivas, fue una de las personas que, un mes antes de los atentados, trajeron a los miembros del comando terrorista partidas de goma 2 en bolsas de viaje. El procesado sólo hizo una salvedad ante la magistrado, negó haber entregado 80 kilos de dinamita, como dice el auto, y aclaró que sólo fueron 40 kilos. Es la primera vez que uno de los imputados reconoce su implicación en el 11-M. Todos los demás, incluidos los nueve que ayer declararon ante la juez, negaron cualquier implicación en los atentados. La sorpresiva confesión se produce el mismo día en que los funcionarios que trabajan con el juez Del Olmo hicieron pública una carta de apoyo al magistrado que instruye el sumario del 11-M y que se enfrenta a una investigación del Poder Judicial por cometer un error que obligó a excarcelar a uno de los procesados por la matanza. El magistrado, de baja por enfermedad, olvidó pedir que se prorrogase la prisión preventiva de El Harrak. Los funcionarios afirman en un comunicado que «ese error no se debe a otra cosa que el agotamiento propio de todos los días sin descanso, sin tiempo siquiera para dormir, para poder terminar el auto de procesamiento en el plazo que se le había dado, a pesar de los consejos médicos que le advertían de los riesgos que conllevaba para su propia salud el no someterse a la intervención quirúrgica programada para mucho antes». Los firmantes enviaron copia al presidente de la Audiencia Nacional, al presidente de la Sala de lo Penal y al presidente del Consejo General del Poder Judicial, quienes deberán emitir informes en el expediente disciplinario. Los funcionarios califican a Del Olmo de profesional «intachable» y lo describen como «una persona dedicada por completo a su trabajo y con una insuperable calidad humana». «La situación por la que está atravesando nos parece absolutamente injusta e inmerecida», dicen. Creen que su escrito no será muy eficaz ante el expediente, pero quieren mostrar su indignación «por el injusto trato que está recibiendo nuestro juez como único pago a su total y absoluta dedicación a su trabajo».