Un hombre se entrega tras matar a su novia con un cuchillo en Daimiel
Un joven de 28 años mató a su novia, también de 28, a última hora de la noche del jueves en Daimiel (Ciudad Real). Después se entregó en el cuartel de la Guardia Civil de esta localidad. Los hechos ocurrieron en un piso propiedad del joven situado en el número 14 de la calle de San Sebastián, al que la pareja solía acudir habitualmente. En la noche del pasado jueves los dos novios entablaron una fuerte discusión que acabó dramáticamente: el agresor, cuya identidad se corresponde con las iniciales V.M. F-G., cogió un cuchillo de cocina y se lo clavó a su pareja, Ana Belén B.G., acabando con su vida. Según los vecinos del joven, éste bajó minutos después a un bar cercano para tomarse un café. Posteriormente se dirigió al cuartel de la Guardia Civil donde confesó el crimen. Los agentes que se personaron en el domicilio para verificar su testimonio encontraron a Ana Belén en el salón comedor del piso, tendida en el suelo y en medio de un gran charco de sangre por las puñaladas recibidas. Según estos vecinos, la pareja discutía habitualmente de forma violenta por lo que la familia de la chica le había pedido en reiteradas ocasiones que dejara a su novio. De hecho, el pasado mes de mayo acordaron dar por finalizada su relación sentimental, pero este verano la reanudaron. Esta nueva víctima de la violencia doméstica será enterrada en Daimiel este sábado, un funeral al que no podrá acudir su novio ya que el Juzgado número uno de Daimiel decretó su ingreso en prisión. El detenido no tenía antecedentes por malos tratos y nunca se había dictado contra él una orden de alejamiento. A raíz de este suceso, el alcalde en funciones de Daimiel, Julián Sánchez-Valdepeñas, pidió a sus 17.000 habitantes a través de un comunicado «madurez y responsabilidad» para que se respete a los familiares y amigos del agresor y se deje investigar con tranquilidad a la Guardia Civil. La directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, Isabel Moya, pidió ayer que se denuncie cualquier indicio que «nos pueda hacer sospechar de una situación de violencia» y se busque la ayuda de las fuerzas de seguridad o de los profesionales sanitarios y de los servicios sociales, pues «ellos sabrán poner medidas de protección».