| Análisis | Envejecimiento |
Sólo un 25% de los agricultores en activo tiene menos de 40 años
Otra cuarta parte sobrepasa los sesenta y sólo aspira ya a jubilarse, desentendiéndose del futuro de las explotaciones, a pesar de la generosa lluvia de euros a fondo perdido de la UE

Joven agricultora búlgara en Fresno de la Vega
El Régimen Especial de la Seguridad Social Agraria contabiliza ahora en la provincia de León tres pensionistas por cada trabajador en activo, lo que convierte al sistema en una ruina asistencial -lo mismo que el de la minería- sólo en pie por las aportaciones solidarias del Réginen General de Asalariados. La proporción en agricultura entre jubilados y activos tiende, además, a mayores desequilibrios y números rojos. Según Asaja, no hay datos oficiales sobre la pirámide de edad de los agricultores que todavía cotizan, tiempos de capitalización de cuotas, etcétera, aunque pueden hacerse algunas estimaciones. «Partiendo de las cifras de afiliación que manejamos nosotros y siendo optimistas, porque la gente mayor no se apunta a ningún sindicato, nosotros calculamos que la población activa en el sector agrario menor de 40 años no pasa del 25%, otro 50% estaría entre 40 y 60 años, y la cuarta parte restante superaría ya esta edad a la espera sólo de cobrar una pensión mínima de jubilación». El número de agricultores leoneses «a título principal», que viven exclusivamente de esta actividad es actualmente de unos 9.000, contanto en ellos a las mujeres que han tomado el relevo de sus maridos jubilados para cobrar en el futuro otra pequeña pensión adicional. A esta cifra deben añadirse otras 3.000 explotaciones, cuyo titular sólo les decida una parte de su tiempo, dejando el grueso de su jornada laboral para trabajos en los más diversos sectores de la ciudad o de las cabeceras de comarca, como construcción o servicios. Según los responsables de Asaja, el trabajo «a ratos» en el campo todavía representa un elevado porcentaje de la producción agraria final, sobretodo en las explotaciones familiares más pequeñas y reducidas, que apenas requieren mano de obra con los actuales niveles de mecanización en los cultivos también más sencillos.