El sur del Líbano vive con una tensa calma la primera jornada sin bombardeos después de 33 días de guerra no declarada
Hezbolá califica de victoria el alto el fuego y descarta hablar de desarme
Olmert afirma que perseguirá a los terroristas «donde sea y en todo tiempo»
El secretario general del grupo chií Hizbulá, jeque Hasán Nasralá, afirmó que la retirada israelí es una «victoria» para el pueblo libanés, al tiempo que recalcó que «no es el momento» de discutir el posible desarme de su organización. «Estamos ante una victoria estratégica e histórica; no es ninguna exageración, esta victoria es para todo el Líbano, para toda la Resistencia y para la Umma (nación islámica)», dijo Nasralá en un discurso emitido por la cadena Al Manar, órgano de comunicación de Hizbulá. En sus primeras palabras desde que a las 05.00 GMT de ayer entró en vigor el alto el fuego previsto en la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, Nasralá se congratuló porque hoy es el «día en el que el pueblo vuelve a sus casas» y añadió que su mensaje iba dirigido «a las víctimas y los mártires de la Resistencia (Islámica -brazo armado de Hizbulá- y del ejército». Nasralá dijo que su grupo prefiere no entrar en el actual debate sobre el desarme de su organización porque «sirve al enemigo y no al interés del Líbano». «Hubo un debate sobre el desarme de Hizbulá antes y después de la resolución, pero yo no quiero entrar en ese debate», explicó Nasralá. Respecto a las peticiones para que Hizbulá entregue las armas al ejército libanés, Nasralá aseguró que su grupo lo hará cuando «los que soliciten las armas» lo hagan «con las granjas de Cheba (ocupadas por Israel, que las considera sirias como la ONU pero que Beirut reclama como propias) y el regreso de los prisioneros y garantías verdaderas para estabilidad del Líbano». Nasralá aseguró que la destrucción de casas e infraestructuras tiene una dimensión «única» pese a anteriores contiendas con Israel, y mostró su agradecimiento a la gente que ayudó a los desplazados. «Vamos a tomar la iniciativa para restaurar las casas derruidas y a ayudar a sus propietarios lo antes posible. Hoy es el día de cumplir mis promesas: no vais a necesitar pedir ayuda a nadie porque la ayuda comenzará a llegar mañana», aseguró el líder chií. Tensa calma Una tensa calma se vivió este lunes en el sur de Líbano en la primera jornada de un alto el fuego casi completo, que se saldó con la muerte de seis milicianos de Hezbolá en cuatro incidentes separados, aunque tanto Israel como las milicias chiíes insistieron en su firme determinación de respetar el cese de las hostilidades. En Nueva York, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, expresó su satisfacción porque las dos partes estaban respetando «globalmente» la calma, y les pidió que hagan todos los «esfuerzos posibles» para consolidarla «en el interés de las poblaciones civiles de ambos lados». Dos de los incidentes ocurrieron en la localidad de Hadaza, y los otros dos en Farun y Shama, y según el ejército fueron situaciones en las que los soldados percibieron peligro y abrieron fuego contra milicianos que estaban armados. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha afirmado que la decisión adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU el pasado sábado, en la que se exhortaba a las partes en conflicto en Líbano a alcanzar un alto el fuego, «constituye un logro diplomático para Israel». Elogió ayer la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que permitió imponer el alto el fuego con la milicia libanesa de Hizbulá, y prometió «perseguir hasta donde sea y en todo tiempo» a sus líderes, entre estos el secretario general, Hasán Nasralá. La resolución 1701 «es importante no sólo para Israel sino para toda la comunidad internacional en la lucha contra el terrorismo», dijo en un mensaje al Parlamento para explicar su gestión desde que ordenó el pasado 12 de julio la campaña militar contra la milicia de Hizbulá. Aclaró que «sólo Israel y Líbano son responsables de su territorio» y esa resolución no permitirá que vuelva a haber un Estado terrorista .