Los populares piden que se produzca el fin del diálogo y la vuelta a la «unidad democrática»
Sólo el PP no apoya al Gobierno tras el comunicado de crisis de ETA
El portavoz de la Fiscalía recuerda que la Audiencia Nacional «no está en tregua»

Unos jóvenes conducen una moto delante de una pintada de ETA
Los partidos políticos que apoyan al Gobierno en su iniciativa de negociar con ETA el abandono definitivo de las armas rechazaron ayer las acusaciones y amenazas de la banda, que en su último comunicado acusó al PSOE y al PNV de querer «vaciar de contenido» el proceso para ajustarlo a sus intereses, y amenazó con «responder». PSOE, IU, CiU y ERC resaltaron que el proceso es irreversible y que la voluntad de paz de los ciudadanos está por encima de lo que diga ETA. El Gobierno rechazó responder de forma institucional al texto que la banda remitió el pasado jueves por la noche a la redacción del diario Gara . Un portavoz de Presidencia explicó que «no está previsto hacer ningún tipo de comentario» porque -dijo- el Ejecutivo no contesta comunicados de los terroristas. Esta fuente se remitió a la declaración oficial del PSOE, que leyó en Almería el dirigente Alfonso Perales, quien recordó a ETA que «nunca» debe olvidar que la paz «no tiene ni tendrá nunca precio político alguno». Los socialistas recalcaron que, en democracia, la política la hacen los partidos políticos y «tiene unas reglas muy claras». Finalmente, el PSOE expresó su «firme voluntad» de lograr «el fin del terrorismo» porque «el ansia de paz de los vascos y del resto de los españoles está muy por encima de cualquier comunicado de la banda terrorista». El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, señaló en Gijón que la política no es competencia de ETA, sino de los gobiernos y de los partidos, y que lo que debe de hacer la banda es «cesar» su actividad. Llamazares afirmó que la mejor respuesta al comunicado de la banda es un «no rotundo al chantaje» y a la «tutela» de ETA sobre la política. Su partido, aseguró, «confía» en la gestión del Gobierno para lograr el objetivo que le encomendó el Congreso: «el cese de la actividad armada y la entrega de las armas». Los partidos catalanes también rechazaron, con matices distintos, las advertencias de ETA al Ejecutivo central. El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Andoni Durán i Lleida, manifestó que «da igual lo que diga ETA, puede cantar misa pero no impone ni impondrá las reglas de juego de la negociación», y esas normas son «muy distintas de las que han impartido ETA como banda terrorista y su entorno al apoyarle sin condenar sus acciones». El presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, pidió al Gobierno y a ETA «gestos de distensión» que impidan que el proceso de paz se paralice. Gestos, sugirió, que podrían ser el fin de la kale borroka, el acercamiento de los presos de la banda a las cárceles vascas y, a medio plazo, la legalización de Batasuna. El PP pide el fin del diálogo El Partido Popular exigió ayer a José Luis Rodríguez Zapatero que rompa todo diálogo con ETA, «vuelva a la unidad democrática» y retome la estrategia de «combate frontal» contra el terrorismo que impulsó el anterior Gobierno. Los populares consideran que el proceso abierto no es de paz, sino «de chantaje», porque ETA no quiere disolverse sino «imponerse» a la sociedad española. El secretario general del PP, Ángel Acebes, reprochó al presidente del Gobierno haber dicho que no tenía compromisos con ETA «y ahora parece no sólo que tiene acuerdos secretos sino conversaciones desde hace cuatro años», señaló.